ENTREVISTA CON ARCHIVO PRONTO

10 fotos, 10 momentos con Sergio Gonal: su dolor por la partida de René Bertrand, un momento tragicómico con Marcelo Tinelli y el marplatense que no sabía nadar

Sergio Gonal se mete en el archivo de Pronto para bucear en su memoria: recuerdos, anécdotas, afectos y vida vivida.

Créditos: Archivo Pronto
Escrito en ESPECTÁCULOS el

En esta sección, Sergio Gonal viaja en el tiempo con fotos del archivo Pronto y revela recuerdos íntimos,comparte anécdotas  emociones y reflexiones que revelan el camino recorrido.

Sergio Gonal y Marcelo Tinelli

Foto 1: Con Marcelo tengo mil recuerdos lindos pero quiero contar uno que es tragicómico. Ni bien entro a trabajar a Videomatch, en el año 95, a Marcelo se le ocurre hacer un brainstorming en Río de Janeiro. Yo, por supuesto, venía de Mar del Plata contando peso por peso. Entonces, para mí, irme hasta Río de Janeiro era como medio raro. Y me decían: “No, pero está todo pago, Sergio”. Yo les decía: “Pero yo no tengo una moneda para…”. “No, olvidate”, me decían. Bueno, listo.

Entonces fue ir allá y preguntaba: “¿Y esto cómo es?”. Y me respondían: “No, tenés que pensar ideas”. Y yo decía: “¿Pero por qué no las pensamos allá, en Buenos Aires?”. O sea, me encantaba. “No, no, andá a disfrutar la playa porque la cabeza se te abre de otra manera”. Y me encantó. Yo decía: “Esto está buenísimo”. Estábamos todo el día en la playa pensando ideas que después, a la noche, en reuniones, cada uno iba contando lo que se le iba ocurriendo. De hecho, en ese viaje nació un personaje emblemático de Videomatch, como fue Figuretti, por ejemplo.

Y lo más insólito de ese viaje fue que Marcelo contrató una especie de carabela chiquitita para todo el elenco y nos llevó a todos. Ese barquito paraba a unos 100 metros de una isla y todo el mundo hacía nadando esos 100 metros —quizás era menos—. Y yo, como no sabía nadar, junto con Carlitos Sturze, uno de los reporteros, que tampoco sabía nadar, éramos los únicos dos que nos quedábamos en el barco tomando caipiriña.

En una de las paradas, creo que en la tercera o la cuarta, Marcelo organizó un partido de fútbol y hacíamos falta nosotros dos. Dice: “No, chicos, ustedes tienen que bajar”. “No, pero no sabemos nadar”. “No, pónganse”. Entonces nos ponen un chaleco salvavidas, de esos naranjas. Bueno, fuimos hasta allá como dos patitos, llegamos y jugamos el partido de fútbol.

Cuando volvimos, todos regresaban transpirados, se metían al agua y volvían al barco, y a Carlitos y a mí no nos dieron ni bola. Entonces nos atamos el chaleco salvavidas e intentamos llegar al barco, con tanta mala suerte que en el medio se nos desató a los dos y casi nos ahogamos. Empezamos a los gritos, realmente desesperados, con mucho miedo. Algunos nos sacaban fotos porque pensaban que estábamos jodiendo, y no: no estábamos jodiendo para nada.

Fue una situación bastante particular la que vivimos con Carlitos Sturze. Hay fotos de eso porque después Marcelo lo contó al aire, porque no podía creer que un marplatense no supiera nadar. Ahora ya sé nadar, ya aprendí. Y nos salvaron de esa Yayo,  el Chato Prada y creo que el Corto: ellos nos rescataron.

Sergio Gonal con Larry de Clay, René Bertrand y sus parejas

Foto 2: Esta imagen me conmueve mucho. Con René Bertrand éramos amigos. René era una persona con muchísimos códigos. Primero, hablemos del René profesional. Era una persona absolutamente metódica a la hora de trabajar, tenía un estilo propio. A él le gustaba meter mano en todas las comedias que hacía, y lo hacía con mucha calidad, a su estilo y a su gusto. La verdad es que René fue un gran maestro. Yo creo que todos tenemos maestros en la vida y René era uno de esos. Compartimos pocos trabajos; creo que hicimos dos obras de teatro, pero muy bien. Como persona, era un tipo con muchísimos códigos, amigo de sus amigos, gran papá, gran marido.

Su partida me pegó mal. Primero porque no me lo esperaba. Nosotros veníamos charlando por teléfono porque yo me enteré de que andaba con algún temita de salud, pero uno nunca espera semejante desenlace. Nunca estamos preparados para eso, y mucho menos cuando son personas tan jóvenes, tan cercanas.

Me afectó como le afecta a cualquiera que pierde un amigo, una persona que querés mucho. Me afectó mucho, la verdad. Se lo extraña a René, y sobre todo acá en Carlos Paz, donde en los últimos años estaba muy instalado, no viviendo, sino en la cartelera artística. Era un fenómeno. Quiero mucho a él, a Belén, su esposa, a su mamá, María Rosa. Se lo extraña mucho.

Gaston Tavagnutti, Ximena Capristo, Sergio Gonal, Maria Eugenia Rito, Marcelo Bonetti, Silvina Luna y Juan Carlos Mesa

Foto 3:  Es una foto hermosa la que estoy viendo, un archivo de Pronto maravilloso. Fue una cena festejando la afluencia de espectadores, porque estábamos felices por la cantidad de gente que venía y por una temporada inolvidable. Estaban ese gigante que fue Juan Carlos Mesa, María Eugenia Ritó —que era la primera vez que hacía un musical; ella venía de hacer revistas, cameos, cosas cortas— y lo hizo con nosotros. También estaban Ximena Capristo y Silvina Luna, una genia; fue además el debut de Silvina Luna en el teatro, recién salida de Gran Hermano.

Compartir con Juan Carlos Mesa fue un placer enorme, uno de los gustos que me pude dar en la vida gracias a producir. También está Gastón Tavagnutti, que formaban parte del cuerpo de baile que coreografió Flavio Mendoza para esta obra. El recuerdo que tengo de esa escena es maravilloso: estábamos todos juntos festejando el éxito de La risa en el país de las maravillas, en el año 2003, en el Teatro Enrique Carreras.

Si hacen un detalle sobre las manos de Juan Carlos Mesa, él tiene el programa de mano de aquella época. Yo siempre quiero mantener eso: no me gusta el QR, me gusta que la gente se lleve algo. De hecho, ahora en Florigonal hicimos un programa de mano muy especial, en el que la gente se lleva un sahumerio de regalo, porque tiene que ver con la obra.

Si hacen un detalle sobre las manos de Juan Carlos Mesa, él tiene el programa de mano de aquella época. Yo siempre quiero mantener eso: no me gusta el QR, me gusta que la gente se lleve algo.

Sergio Gonal y Natalia Fava

Foto 4:  Una foto con Natalia Fava. Fue en el año 2002: hicimos Atrapados por la risa con Juan Acosta, Claudia Albertario y Natalia Fava. Flavio Mendoza era el coreógrafo y primer bailarín de esa obra, junto a tres bailarines más. Fue una temporada fantástica en el Teatro Enrique Carreras. Mar del Plata me dio la oportunidad no solo de nacer, sino de crecer, y después pude expandirme a toda la República Argentina, lo que hoy me permite trabajar también en Villa Carlos Paz. Siempre digo que Mar del Plata es mi casa y Carlos Paz es la casa de mi mejor amigo, porque me tratan muy bien acá. Me encanta hacer Mar del Plata, pero disfruto mucho también Carlos Paz.

Sergio Gonal con Brian, Maia y Lucas, sus hijos

Foto 5: Mis hijos son muy especiales, los adoro, los amo con toda el alma. Cada uno mejoró mi vida desde distintos lugares. Brian llegó cuando yo tenía 18 años, así que me hizo madurar de golpe. Siempre le agradezco al cielo que me lo haya mandado. Es un tremendo hijo, un gran flaco que me llena de orgullo. Hoy es un gran productor; todo el mundo me habla muy bien de él y eso a mí me infla el pecho. Lucas es un angelito que cayó a mi vida para enseñarnos otras cuestiones: valorar las cosas pequeñas, disfrutar estar juntos. Practicamos natación juntos y tengo mucha conexión con él. Es como un ángel que nos cuida y nos dice que no nos apuremos.

Y después está Maia. La esperábamos mucho con su mamá: ya teníamos dos varones y deseábamos una nena. Maia es la menor, muy despierta, muy inteligente. Está estudiando diseño audiovisual con notas sobresalientes. Me encanta porque está en mi mismo rubro, pero desde un área totalmente distinta. Los amo a los tres: Brian, Lucas y Maya.

Como papá trato de ser presente y de ayudar. No sé si soy el mejor del mundo, pero lo intento todos los días.

Foto 6: Esta foto es muy particular. Me la sacaron para una nota, no sé por qué fue entre papas y cebollas. Era cuando estaba en pleno auge el Sergio Lobizón del Oeste. La saqué arriba de un camión que estaba parado sobre la calle Juramento, antes de llegar a Cabildo. Le pedimos permiso al tipo, me subí y quedó una foto copada. El Lobizón del Oeste  había vendido 240.000 discos y era un furor en el año 96. ¿Si me doy maña con la cocina? Sí, mucha. Me gusta combinar, inventar, crear. Sobre todo la parrilla, que es lo que más me atrapa.

Sergio Gonal en la Maratón de New York

Foto 7: Esa foto es del maratón de Nueva York. Corrí los 42 kilómetros con 195 metros hace ya diez años. Elegí esa remera porque atrás tenía el nombre de mis tres motores: Brian, Lucas y Maya. Todavía la guardo como recuerdo. Sigo corriendo. Le doy mucha importancia al cuidado físico y a la salud. Corro, ando en bicicleta, voy a pileta. Trato de no cortar la rutina durante el año. No es solo para la foto: esa es del maratón de Nueva York.

Sergio Gonal y el mar de su Mar del Plata natal

Foto 8: Aunque soy marplatense durante muchos años no sabía nadar. Tuve un trauma con el agua porque un par de veces casi me ahogo, incluso una con mi papá. A partir de ahí se me generó ese miedo. Pero el año pasado decidí aprender y me metí a natación con Lucas. No soy Meolans, pero me defiendo. En esa foto tenía alrededor de 30 años, fue una nota para Pronto. 

Las mismas ganas y el impulso. El envase cambia, pero las ganas de emprender y crear siguen intactas.

Sergio Gonal caracterizado como un rey mago

Foto 9: Estaba con los chicos del Hospital Materno Infantil. Soy benefactor y cada vez que estoy en Mar del Plata hacemos alguna acción. Esta se hace con Canal 10: nos disfrazamos de Reyes Magos. La hice varias veces y es hermosa. No es un trabajo sino una accion solidaria. De trabajos complicados recuerdo que una vez me contrataron para hacer humor en desayunos de trabajo de una tarjeta de crédito importante. Hacer humor a la mañana, con todos recién levantados, es de lo más difícil. Pero es trabajo y se agradece.

Florigonal se presenta de jueves a domingo en el Teatro del Sol en Villa Carlos Paz

Foto 10: Trabajar con Gladys es un placer enorme. Siempre la admiré como profesional y nos cruzábamos seguido. Siempre decíamos: “¿Cuándo hacemos algo juntos?”. Hay muy buena química. Tiene mucha improvisación, mucho repentismo, buen humor y no lastima. Todo se armó gracias a Brian, mi hijo. Pensamos un espectáculo distinto, que conserva lo nuestro pero suma tecnología, inteligencia artificial, premios y regalos. Florigonal es un estado mental: venís al teatro a practicarlo y salís distinto. Te divertís desde que entrás, incluso desde la fila. Es un plan para toda la familia.