ENTREVISTA PRONTO

Ana Paula Buljubasich: hija de padres famosos en Ecuador hace su camino lejos del apellido y cerca de su pasión

Actriz en expansión, Ana Paula Buljubasich habla de su crecimiento profesional, de los desafíos de construir identidad lejos del apellido, del aprendizaje junto a Martín Bossi, del disfrute de compartir escenario con Pedro Alfonso y del amor que encontró en suelo argentino.

Créditos: Instagram
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Ana Paula Buljubasich camina su presente artístico con la serenidad de quien sabe que cada paso fue ganado a fuerza de trabajo, constancia y pasión. Hija de dos figuras muy queridas en Ecuador —su mamá, Ana Buljubasich, una histórica conductora de televisión, y su papá, el cantautor Nerio David Pérez—, creció rodeada de arte, escenarios y música, casi sin darse cuenta de que ese universo terminaría siendo su forma de vida. Aunque nació y se crió en Guayaquil, Argentina siempre estuvo latente: primero como un sueño, después como una decisión y, finalmente, como su hogar elegido.

Ana Paula deslumbra con su versatilidad

Llegó a Buenos Aires para formarse, se quedó para crecer y hoy celebra un momento de plena expansión profesional. Brilla arriba del escenario junto a Pedro Alfonso en una comedia que conecta directo con el público, dejó su huella trabajando con Martín Bossi y sorprendió con un registro intenso y oscuro en En el barro, la serie que la mostró desde un lugar completamente distinto. Pero más allá de los proyectos, Ana Paula habla desde un lugar honesto, sensible y profundo: sobre el desafío de construir identidad lejos del apellido, la adaptación cultural, el amor que encontró en suelo argentino y ese impulso creativo que la empuja a seguir aprendiendo.

Ana Paula junto a sus padres

Arrancar un proyecto nuevo siempre implica un salto al vacío, pero en este caso Ana Paula sintió desde el primer momento que estaba en buenas manos. Trabajar con Pedro Alfonso le resultó sencillo y estimulante, casi natural. “Es demasiado fácil llevarse bien con una persona como Pedro, tan ligero de energía, sencillo y generoso como artista: está constantemente queriendo sacar lo mejor del compañero para que todos brillen”.

Ana Paula con Pedro Alfonso en los ensayos de "Corto Circuito"

Esa búsqueda permanente se nota incluso antes de subir al escenario. “Tiene un compromiso real con la gente para hacerlos pasar bien, y eso se ve desde los ensayos, piensa en cada detalle, cómo hacer que algo que está bueno y divertido, saque aún más risas y siempre, siempre lo logra”. Por eso no duda al decir que arriba del escenario lo da todo y que el cariño del público es más que merecido: “Están admirando a un artista increíble pero aún más importante a un muy buen ser humano”.

"Es demasiado fácil llevarse bien con una persona como Pedro, tan ligero de energía, sencillo y generoso como artista: está constantemente queriendo sacar lo mejor del compañero para que todos brillen”

Ana Paula con todo el elenco de "Corto-circuito" y su director, Diego Ramos

La propuesta también la sedujo desde el lugar más simple: el del público. “Tenía ganas de ser parte de una obra con una temática divertida, una que yo como público elegiría para pasarla bien”. Y ahí vuelve a aparecer Pedro como garantía. “Las obras de Pedro tienen esa cualidad: son frescas, divertidas, ‘nunca fallan’ jajaj”. Vivir eso desde el escenario, además, tiene un plus. “Ahora disfrutarlo desde el escenario es un privilegio sobre todo con un elenco como este”.

Ana Paula interpreta un robot que es sensación en la obra de Pedro Alfonso

La experiencia con Martín Bossi

Antes de este presente, hubo experiencias que marcaron su recorrido, como su paso por el teatro junto a Martín Bossi, cuando todo era bastante nuevo para ella. “Imitaba diferentes voces, cantaba, actuábamos juntos, era la primera vez que yo hacía teatro prácticamente, así que una experiencia muy enriquecedora”. En ese contexto, hubo un gesto que la hizo sentirse validada. “El equipo decía que a él en sus obras no le gusta mucho delegar, y conmigo delegó, esa fue una buena señal para sentir que le aportaba a su humor y muy feliz por eso”.

Ana Paula con Martín Bossi

Verlo trabajar noche tras noche también fue una escuela. “Martín cuando sube al escenario es como pez en el agua; el hecho de haber trabajado con esa energía, con esa confianza que tiene de tantos años, como actriz me regaló mucha experiencia”. Y resume el aprendizaje con una certeza que hoy la acompaña: “Se afianza lo aprendido y el talento con la práctica de cada show noche a noche”.

El desafío actoral tomó otra dimensión con En el barro, donde tuvo que meterse en un registro mucho más crudo. “Tuve que involucrarme a fondo con mi personaje en todos los aspectos”. Noelia, su personaje, le exigió un compromiso emocional profundo. “Tiene una realidad muy compleja y fue una responsabilidad importante tener que plasmar en su comportamiento, en su mirada, todas las heridas que la vida le dejó y le sigue dejando”. Ese trabajo la atravesó también desde lo personal. “Como actriz un desafío especial, y como mujer, un despertar en mí del vínculo emocional que conlleva tener un hijo en tu vientre, cuando nunca lo viví en realidad”.

Ana Paula y una escena con Rita Cortes en "En el barro"

Una familia de artistas

Llevar el apellido Buljubasich nunca fue algo ajeno a su historia, pero tampoco la definió por completo. “He tenido una carrera bastante activa, nunca paré de trabajar y es eso lo que me ha moldeado para afrontar todos los escenarios en mi vida profesional”, dice, dejando claro que su camino fue construyéndose paso a paso.

El arte, de todos modos, estuvo presente desde siempre. “Crecí en una familia de artistas, en casa respetamos mucho esta profesión, se respira ese ambiente artístico todo el tiempo”. Mirado en perspectiva, casi no hubo opción. “Supongo que fue inevitable volcarme de lleno a sentir ese instinto y ese palpito a elegirlo como mi forma de vida”.

Lo que extraña de Ecuador, lo que le gusta de la Argentina

Vivir lejos de Ecuador tiene sus contrastes. Hay ausencias que pesan, pero también puentes que acercan. “Lo que más extraño es la familia y la comida”, admite, aunque enseguida aclara que su realidad familiar hace que la distancia sea distinta. “Mi familia es argentina, que se fue a vivir a Ecuador, por lo que estar acá no se siente tan lejos de casa culturalmente hablando”. Aun así, hay sensaciones inevitables. “Es inevitable sentirme distinta a veces, claro, hay un lenguaje imperceptible que cuando te mudas a otro país se siente, pero es una cuestión netamente de adaptación”.

Ana Paula en su Ecuador natal

Con el tiempo, Argentina se convirtió en un lugar elegido. “Amo saber que vivo en la tierra de mis papás, que la vida me puso acá y no en otro lado por una razón”. Y hay costumbres que ya son parte de su identidad cotidiana. “De las cosas que adquirí como ritual y ya nadie me lo saca es la hora de la merienda!! El café de las 5, el mate en el parque”. Para ella, ese gesto simple tiene algo especial. “Me parece hermoso que se den ese momento para compartir y conversar. Parece una bobada, algo simple pero no lo hacen muchos países, y es especial”.

Ese proceso también la ayudó a correrse de expectativas ajenas. “Siempre fui muy honesta conmigo, con mi esencia”. Reconoce que en Ecuador todo fluía de otra manera. “Capaz en Ecuador es más fácil ‘ser yo’ en mi máxima expresión, porque conozco los chistes, el humor, la forma de hablar”. En Argentina, el aprendizaje fue distinto, pero enriquecedor. “He tenido que entender su humor, el sarcasmo, un poco de historia para cachar de lo que hablan, es parte de y me encanta”. Cada una tiene su propio camino, reflexiona.

“Creo que cada uno tiene su propia vara en la vida, mi mamá superó la suya; la mía es otra, y estoy trabajando en ella”.

Y si algo terminó de sellar este presente fue el amor, que también habló en clave local. “El amor me suena así con acento argentino jaja”, dice entre risas. Y confirma, sin vueltas: “Re confirmo lo lindo que es estar enamorado de la misma persona todos los días”.