La historia de amor entre Juliana Awada y Mauricio Macri parece haber llegado a su fin. Según confirmaron fuentes cercanas a la pareja a Infobae, el ex presidente y la empresaria habrían decidido separarse luego de un largo proceso de reflexión que se extendió durante más de un año.
De acuerdo a lo que trascendió desde el entorno de ambos, la crisis comenzó a gestarse hace algunos meses, cuando atravesaron un primer distanciamiento que los llevó a replantearse el futuro en común. Lejos de decisiones impulsivas, la separación habría sido el resultado de múltiples charlas, marcadas por el respeto, el afecto y el reconocimiento de la historia compartida.
Según informaron, la determinación final llegó hace apenas unas semanas, pocos días antes de las fiestas de fin de año, y fue tomada de común acuerdo. Además, según la fuente de Infobae, quienes conocen de cerca a la ex pareja aseguran que entre aquel primer quiebre y la decisión definitiva hubo conversaciones profundas. Sin embargo, la conclusión habría sido clara: separarse y continuar cada uno desde su propio espacio, sin conflicto ni escándalo.
Juliana Awada y Mauricio Macri estuvieron casados durante 15 años y construyeron una de las relaciones más observadas del ámbito político y social argentino. La exposición constante, el rol institucional de él durante su presidencia y la pérdida casi total de la intimidad fueron factores que, como ocurre en muchas parejas, habrían impactado en el vínculo con el paso del tiempo.
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Los rumores de crisis no son nuevos, en años anteriores también circularon rumores de crisis por la ausencia de publicaciones juntos en las redes. No obstante, a diferencia de la actualidad, en aquellos momentos los propios protagonistas se encargaron de desmentirlo.
En noviembre de 2024, fue la propia Awada quien salió a desmentir públicamente cualquier conflicto. En diálogo con los medios aseguró que estaban “súper bien” y pidió que no se alimentaran versiones infundadas. El ex presidente, en la misma línea, también negó una crisis y hasta ironizó sobre quienes fantaseaban con una separación.
De todas formas, esta posible ruptura despuesta que el tiempo terminó confirmando que, puertas adentro, la pareja atravesaba un proceso silencioso y profundo que hoy desemboca en esta separación, aparentemente consensuada.
Por ahora, tanto Juliana Awada como Mauricio Macri eligen el bajo perfil y el cuidado absoluto de su intimidad. La prioridad, según remarcan desde su círculo íntimo, sigue siendo Antonia y el respeto por una historia que, aunque cambia de forma, estuvo marcada por el amor y la construcción compartida. Mientras tanto, la ex primera dama continúa en Punta del Este.
La historia de amor de Juliana Awada y Mauricio Macri que llegó a su fin
Antes de convertirse en una de las parejas más observadas del país, Juliana Awada y Mauricio Macri ya transitaban círculos sociales similares y compartían una herencia marcada por fuertes mandatos familiares ligados al mundo empresarial. Ella, hija de una familia vinculada al rubro textil; él, formado bajo la impronta de Franco Macri, referente de la construcción y los negocios.
Sus primeros cruces se dieron en espacios exclusivos, como el club Ocampo y un gimnasio de Barrio Parque, donde incluso llegaron a coincidir con el mismo personal trainer. Sin embargo, en aquellos encuentros iniciales, el romance todavía no había encontrado su momento.
Aunque Macri había quedado impactado por Juliana tras verla en una comida años antes, ella no tenía interés en él por la exposición pública y su carrera política, un límite difícil de atravesar. Fue Daniel Awada, hermano de Juliana, quien terminó de allanar el camino al organizar una escapada de tres días a Tandil. Ese viaje marcaría un antes y un después: ella lo definió como un flechazo inmediato y el descubrimiento de una faceta personal que hasta entonces desconocía.
La relación avanzó con rapidez. A los pocos meses de convivencia, Mauricio le propuso matrimonio y el 16 de noviembre de 2010 sellaron su unión en Costa Salguero, con una celebración que continuó días después en una estancia de Tandil. Allí, Macri pronunció una frase que quedaría grabada en la historia de la pareja: la llamó “mágica, única y hechicera”, y aseguró que su nuevo estado civil era “feliz”.
El nacimiento de Antonia, el 10 de octubre de 2011, fue para ambos la máxima expresión de ese amor. Durante los años en los que Macri ocupó la presidencia, Juliana se convirtió en un sostén emocional clave. Él mismo reconoció que regresar a la Quinta de Olivos y encontrarse con ella y su hija le permitía reconstruirse desde el afecto y tomar distancia, aunque fuera por unas horas, del peso de la política.
Así, su vínculo se construyó como un refugio: mientras la vida pública de Mauricio Macri transcurría entre decisiones y tensiones constantes, Juliana Awada representó durante años ese espacio íntimo y sereno que lo mantuvo anclado en medio de la tormenta, mientras continuaba con su vida como empresaria textil e influyente de modas y tendencias.
Ahora, tras más de 15 años desde que dieron el 'sí, quiero', tanto Mauricio Macri como Juliana Awada decidieron ponerle fin a su relación, en lo que habría sido un largo proceso de conversaciones que habrían derivado en un acuerdo doloroso: la ruptura.