Tras el fuerte cruce telefónico que Sabrina Rojas mantuvo con el equipo de Moria Casán, la conductora regresó al frente de SQP, en reemplazo de Yanina Latorre, y aprovechó el aire para profundizar su descargo. El conflicto, que se originó por una grave acusación sobre la filtración de material íntimo de Luciano Castro, no solo se mantuvo latente contra el periodista Gustavo Méndez, sino que ahora sumó otra arista al involucrar a María Fernanda Callejón.
Respecto a la exvedette, Rojas fue precisa al validar parte de su relato: "Fernanda contó, muy atinadamente, que cuando yo estaba embarazada Griselda le mandaba mensajes a Luciano". Sin embargo, la armonía terminó allí, ya que Sabrina no dejó pasar las críticas que Callejón realizó contra su anterior ciclo, Pasó en América: "Le digo a Fernanda que ella dijo todo tal cual y mi tema no fue con ella, porque después salió a disparar contra el programa, algo para otro capítulo".
Acto seguido, la actriz retomó su defensa contra Gustavo Méndez, a quien acusó de haber deformado los testimonios previos para perjudicarla. "Tergiversó lo que, atinadamente, había contado Fernanda Callejón y dijo que yo viralicé aquel video de Luciano", inició con firmeza.
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En ese sentido, marcó un límite sobre lo que está dispuesta a tolerar en el debate mediático: "Me banco que me digan cornuda, que no solté, que puedo conducir bien o mal, que soy linda o fea, pero que me acusen de algo que es un delito, no".
Rojas también aprovechó para corregir errores cronológicos que se ventilaron en la discusión, aclarando que cuando se filtró el video de Castro, su hijo menor, Fausto, ya era pequeño y no estaba cursando un embarazo como se sugirió. Asimismo, manifestó su decepción ante la falta de arrepentimiento del periodista: "Méndez me dijo que estoy nerviosa. Yo estoy más tranquila que nunca en la vida. Me alteró que dijera eso. Estaba esperando que me pidiera disculpas y no fue así".
Finalmente, Sabrina cuestionó el análisis psicológico que hicieron sobre un video suyo cantando un tema de Cazzu, aclarando que era material antiguo tratado como actual, y cerró con una advertencia profesional: “Llamé porque me pareció grave. Es un delito viralizar un video íntimo y Luciano fue víctima de algo que podría haberle repercutido de manera muy terrible. Gustavo, espero que, en lugar de tratarme de alterada y loca, chequees la información".