El ingreso de Solange Abraham a la nueva edición de Gran Hermano no solo reavivó el recuerdo de su paso por el reality en 2011, cuando fue la última mujer en abandonar la casa, en la temporada que consagró a Cristian U, sino que también destapó un conflicto inesperado fuera del juego. A horas de su regreso, un fuerte descargo en redes sociales encendió la polémica y dejó expuesta una interna que parecía saldada.
Tras su salida del programa hace quince años, la tucumana diversificó su carrera con temporadas teatrales, trabajos de modelaje y un paso como conductora en Fox Sports. En ese proceso conoció al empresario Marcelo Da Corte, con quien formó pareja y tuvo a su hija en 2017. Aunque construyeron una familia, el vínculo terminó con el tiempo y él oficializó su relación con su entrenador personal, Lautaro Marchesini. La pareja se consolidó y, hace menos de un mes, celebró su casamiento en una ceremonia íntima.
La tensión se hizo pública luego de que Marchesini compartiera una serie de historias en Instagram apuntando contra Abraham. Parte de ese material fue replicado por la cuenta LoMásPopu antes de que el entrenador lo eliminara. "Ahora salgo en las noticias donde la gente me insulta, no entiendo por qué", expresó en el inicio, en aparente alusión a versiones que lo señalan como tercero en discordia. Luego fue más contundente: "Esta mujer psiquiátrica, que ingresó a Gran Hermano, no tiene nada que ver conmigo. Si realmente los medios quieren saber la verdad de las cosas, no tengo problema en hablar".
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"Esta mujer psiquiátrica, que ingresó a Gran Hermano, no tiene nada que ver conmigo. Ella y la familia todavía comen de nosotros, deberían respetarnos", lanzó Marchesini en referencia a Abraham.
Lejos de suavizar el tono, agregó: "Es mala persona y todo esto lo hace por maldad. Que se ocupe de su hija, que lo necesita. Ella y la familia todavía comen de nosotros, deberían respetarnos". También se refirió a los mensajes que recibe: "A los comentarios homofóbicos de la gente que sigue a la señora que está en GH: no molestamos a nadie, hacemos nuestras vidas". Y profundizó sobre el impacto personal: "Cansado de que la gente, incluyendo a esta mujer, trate de posible abusador por el hecho de ser homosexual".
Sobre el final, sostuvo: "Soy una buena persona, el que me conoce lo sabe. Todo vuelve en esta vida que es tan corta, y elijo vivirla feliz, haciendo lo que me gusta y sin molestar a nadie. No estoy para boludec…". Y cerró con una advertencia: "El karma existe. Sigan bardeando, yo sigo viviendo mi vida feliz".
Con Abraham aislada dentro de la casa y Da Corte a cargo de la hija que comparten, el conflicto suma un frente externo que podría escalar mediáticamente y colarse en la dinámica del reality, en una edición que ya venía marcada por cruces resonantes entre participantes y exparejas, como Zoe Bogach y Manuel Ibero.