La tensión volvió a escalar en la vida mediática de María Fernanda Callejón. Tras la venta definitiva de la casa que compartía con Ricky Diotto, operación que se realizó para saldar deudas millonarias y que, según se informó, no dejó ganancias para ninguna de las partes, la actriz estalló en televisión y apuntó contra quienes hablaron de su presente habitacional. Sus declaraciones en Intrusos e Infama dejaron en claro que el conflicto está lejos de apagarse.
El contexto es delicado. Según revelaron en distintos programas, la propiedad fue vendida para cubrir expensas atrasadas y cuotas pendientes, y Callejón estaría atravesando una etapa de transición mientras busca un nuevo departamento junto a su hija Giovanna. Incluso se mencionó que actualmente residiría en un hotel, información que generó fuerte repercusión y que terminó detonando su furia pública.
En diálogo con Intrusos, la actriz se mostró irónica y desafiante: “No tengo nada para decir, que sigan hablando. Yo estoy en el mejor momento de mi vida, no tengo que darle explicaciones a nadie sobre dónde vivo o dejo de vivir, por seguridad y sobre todo porque tengo una menor”.
Lejos de bajar el tono, redobló la apuesta y aseguró con sarcasmo y entre risas, que no está enojada: “No sabés lo molesta que estoy. Hablen, que me encanta. Cada vez que dicen una palabra de mí me potencian”.
"Yo estoy en el mejor momento de mi vida, no tengo que darle explicaciones a nadie sobre dónde vivo o dejo de vivir, por seguridad y sobre todo porque tengo una menor”.
Pero el momento más picante llegó cuando hizo referencia directa a lo ocurrido en Infama, cuando Marcela Tauro insinuó la idea de no hacerle más notas, y le habló directamente a la prensa: “Sobre todo en Infama, que la conductora me quiso cancelar en un momento. Yo los sigo queriendo, si ustedes no me quieren a mí ya es otro tema”
La respuesta de Marcela Tauro no tardó en llegar. Desde el piso, recogió el guante y fue tajante: “Yo dije que no le hagamos más notas, pero no entiende el medio”. Tauro sostuvo que respeta a Callejón y que, si puede ayudarla, lo haría, pero cuestionó su actitud: “Siempre con mala onda, trabajás de esto. Yo también tengo problemas como todos los que trabajamos acá. No sos la única que tiene problemas”.
La periodista fue más allá y deslizó que percibe a la actriz atravesando un mal momento. “Hace como un año que la veo siempre de mal humor. Llega un momento que me aburro. Yo no decido quién le hace las notas”, explicó, además de negar favoritismos en el conflicto familiar que también rodea a Callejón. “Ella piensa que yo tiro más para la hermana, no soy amiga, pero la hermana me deja, me manda mensajes y yo le respondo. A esta altura me está molestando”, sentenció.
Así, lo que comenzó como un dato sobre una mudanza transitoria terminó convirtiéndose en un nuevo frente de batalla mediático. Callejón, en plena reconstrucción personal tras una separación conflictiva y la venta de la casa que simbolizó años de disputa, eligió responder con ironía y confrontación. Del otro lado, Tauro marcó límites y defendió el rol periodístico. El cruce dejó expuesta no solo la fragilidad del momento que atraviesa la actriz, sino también la tensión permanente entre figuras públicas y programas que viven, justamente, de contar sus historias.