Luego de la conmovedora entrevista a Lourdes Fernández en La Mañana con Moria, donde la actriz habló por primera vez en profundidad sobre la causa contra su expareja Leandro García Gómez, que ya fue elevada a juicio oral, Moria Casán volvió a tomar la palabra en Puro Show y profundizó sobre lo que significó ese encuentro al aire. No fue una charla más: fue una catarsis colectiva que atravesó al equipo, a la invitada y también a la propia conductora, que hace años viene usando su espacio para visibilizar la violencia de género desde un lugar crudo y sin eufemismos.
A partir del relato de Lourdes, Casán volvió a abrir una puerta íntima y recordó su propia experiencia con la violencia. No es la primera vez que lo hace, pero cada vez suma un nuevo nivel de reflexión. “Yo tuve empatía por las cosas que luché sola y sin ayuda”, contó. Y relató sin vueltas: “A la primera piña me sorprendió, a la segunda reaccioné y a la tercera denuncié. Fui con mi padre a hacer la denuncia”. Incluso mostró las marcas físicas que aún conserva como huella de aquella etapa.
Lejos de romantizar el pasado, Moria fue tajante. “La primera piña te deja pensando qué pasó y cómo no hiciste nada. Después empecé a ser una boxeadora y a la tercera me separé”, relató.
Y agregó una reflexión clave: “Hay gente que queda enganchada a la toxicidad, algunos pueden salir y otros no. Este programa trató de darle luz a ella”. En esa línea, adelantó que su historia personal también estará presente en la serie sobre su vida que se viene, sin edulcorantes ni disfraces. “No romantizo mi vida. Mi vida es mágica, sí, pero va a estar todo”.
Así, una vez más, Moria Casán convirtió su programa en un espacio de reparación simbólica y visibilización, donde el testimonio de Lourdes Fernández no solo expuso una situación de violencia que llegó a la Justicia, sino que también abrió un debate profundo sobre el dolor, la salida posible y la importancia de hablar.
“Fue mágico más que fuerte”, definió La One al recordar la nota. Según contó, lo que se generó en el estudio tuvo que ver con una entrega absoluta de Lourdes, que llegó “rota” pero con una decisión firme: hablar. “Cuando la gente me da su alma y su corazón hay algo genuino que no se puede camuflar. La cámara es una ecografía, se da cuenta cuando hay verdad”, explicó Moria, convencida de que el testimonio tuvo una potencia especial justamente por su honestidad.
La conductora destacó el enorme paso que dio Fernández al presentarse en televisión en medio de un proceso judicial y emocional tan delicado. “Ella dio su primer paso: venir a un programa de televisión, maquillada y a las nueve de la mañana. Hay personas que no pueden ni ducharse ni salir de la cama, y es entendible”, remarcó. En ese sentido, valoró la fortaleza de su invitada: “Tiene una cosa guerrera, se puso su escudo acá. Fue muy movilizante para todos”.
El impacto no terminó cuando se apagaron las cámaras. Moria reveló que, una vez finalizado el programa, el equipo quedó atravesado por la emoción. “No sabes lo que lloramos después. Fue un llanto de liberación, de bajar. Quedas destruida por largar cosas”, confesó, dando cuenta de la carga emocional que dejó una historia atravesada por el dolor, pero también por la valentía de hablar.