DOLOR INFINITO

Belén Giménez tiró las cenizas de René Bertrand junto a sus hijos en el Lago San Roque: así fue el doloroso momento

La actriz jujeña, que durante casi dos décadas fue esposa del actor fallecido en junio del año pasado, hijo de la querida María Rosa Fugazot, tomó coraje y le cumplió el deseo de esparcir sus restos mortales en el lago de Carlos Paz. El crudo relato en primera persona de Belén.

Escrito en ESPECTÁCULOS el

Para Belén Giménez (41) no fue nada fácil aceptar hacer temporada en Carlos Paz. Sabía que iba a ser por demás movilizador volver a la plaza teatral en la que durante tantos años compartió el escenario y la vida con René Bertrand, su gran amor, el padre de sus hijos Sofía (7) y Franco (5) y su pareja durante casi dos décadas. El querido actor falleció en junio del año pasado a los 53 años tras luchar contra un cáncer terminal y dejó un vacío inmenso en el corazón de su mamá, María Rosa Fugazot, sus amigos entrañables, su familia y, por supuesto, su esposa Belén.

Belén Giménez, veranos atrás con René Bertrand y sus hijos en Carlos Paz

La actriz jujeña llegó a la villa serrana los primeros días de enero junto a sus dos hijitos, se instaló en un hotel cercano al complejo de las aerosillas y de jueves a domingos se sube a las tablas del Teatro Zorba con la comedia Felices los cuatro, junto a Alejandro Müller, Betina Capetillo, Pablo Sorensen y Héctor Pazos. Mientras Sofía y Franco jugaban cerca suyo, Belén brindó una entrevista a Pronto, en la que se permitió mostrarse con los sentimientos a flor de piel y en la que no paró de evocar y recordar a René.

“Este no es un verano más para mí. Tenía que venir a enfrentarlo y me costó un montón. Pero tenía que hacerlo porque René me había pedido que quería que sus cenizas estén acá en el lago San Roque. Y a eso vine”, comenzó la actriz, con la voz entrecortada. Y continuó: “Fue re fuerte lo que vivimos. El día que llegamos, el lunes 5 de enero, fuimos con los chicos a cumplir su deseo”.

Belén Giménez, veranos atrás con René Bertrand y sus hijos en Carlos Paz

-¿Cuándo te había pedido eso René?

-Mucho tiempo antes de todo, cuando ni siquiera estaba enfermo. Me dijo que si algún día le pasaba algo, quería que trajera sus cenizas al Lago San Roque. Fue en una charla de pareja, hablando de la vida en general y decíamos: “Ay, si me pasa esto” o “si te pasa algo a vos”. Lo hablábamos, nos matábamos de la risa y él me decía: “Ay, Belén, qué lugar de mierda que elegiste vos”. Era como un chiste entre nosotros.

-¿Vos qué habías elegido?

-El eligió Carlos Paz y yo le dije que quería un lugar lleno de luces, que tuviera mucha vida. Eso le había dicho. Para René, Carlos Paz era muy importante, amaba esta ciudad e incluso se quería venir a vivir a Carlos Paz. Si no vinimos, fue porque a mí me gusta mucho Buenos Aires y le expliqué que si me mudé de San Pedro de Jujuy a Buenos Aires hace 26 años es porque me encanta Buenos Aires. También me gusta Carlos Paz pero tengo todo ya mi plan de vida armado en Capital: el colegio de los chicos, las terapias de Franco y todas esas cosas. Todo lo tengo a tres o cuatro cuadras de casa y me manejo en ese circuito.

Belén Giménez con sus hijos Sofía y Franco en Carlos Paz

-¿Cómo fue ese momento tan íntimo de esparcir las cenizas?

-Fuimos al lago al atardecer, con los nenes y elegimos el lugar adonde íbamos siempre en familia a pasar lindos momentos. El año pasado, por ejemplo, alquilamos una casa que estaba a una cuadra del lago y entonces a la tarde lo que hacíamos era ir a tomar mate ahí los cuatro. Jugábamos, nos reíamos mucho y la pasábamos genial. Así que elegimos ese lugar para su despedida pero cuando llegamos, era imposible acercarse porque estaba lleno de plantas. Caminamos un poquito más allá y había un muellecito, que nos permitió ir bien adentro y lo hicimos ahí.

-¿Estaban los tres solitos?

-Ibamos a ir los tres solos, pero se terminó sumando Ale, que es la señora que cuida a los nenes. “Te acompaño”, me dijo y le respondí que no, que íbamos a ir los tres solos. “De ninguna manera; te estoy diciendo que voy a ir con vos”, me contestó. Así que se vino con nosotros y cuando nos encontró, los tres teníamos puesta la camiseta de Racing porque tanto René como toda la familia somos fanáticos de Racing. “Yo soy de River pero por él me la voy a poner”, dijo Ale, fue y se compró una camiseta también.

El duro momento de la despedida final de René Bertrand

-Qué fuerte ese momento, ¿no?

-Ay, no sabés. Lloré como loca y el día anterior lloré peor. Porque tuve que separar un poquitito de las cenizas en mi casa para llevarlas a la cancha de Racing, que había sido otro de los pedidos de René. Estoy esperando que me autoricen todavía para hacerlo. Abrir la urnita y ver que el amor de tu vida es polvito y huesitos es muy fuerte (Belén se quiebra y llora). Es inexplicable, es inexplicable eso… Ese día gritaba, estaba sacada. No podía creer estar haciendo eso.

-Y más pensando en que el verano anterior habían estado acá todos juntos.

-Sí, ni me digas. El año pasado hicimos la obra P.O.C.O, Nadie es capaz de tanto. Si bien el verano pasado no estaba el diagnóstico, él se sentía muy mal porque le habían salido mal los estudios y en febrero levantamos la temporada y nos volvimos a Buenos Aires. Cuando hicimos acá los estudios, salieron mal y nos dijeron de allá que nos volvamos para empezar a buscar qué era. No se encontraba nada, nada, nada. Y en mayo más o menos supimos dónde estaba pero fue muy difícil de encontrar el primario y de diagnosticarlo.

Belén Giménez con sus hijos Sofía y Franco en Carlos Paz

-¿Qué tipo de cáncer era?

-Urotelial. Es un cáncer que se origina en las células uroteliales. Era como si fuese una telita y por eso no se veía y no salía en ninguna parte. René estuvo muy positivo y peleándola en todo momento. Es más, él me daba fuerzas a mí. Yo lloraba y él me decía: “Dale, boluda, me estás velando. Me tenés que dar fuerza, no llorar”. Y yo le respondía: “Sí, obvio que te doy fuerzas, pero tengo miedo, me asusto”. René le metió humor hasta el último momento.

-¿Sí?

-No te imaginás. Es más, hay cosas que son irreproducibles. René me hacía reír todo el tiempo, a pesar de la gravedad del cuadro. Lo que lo mató fueron todos los tratamientos que fue haciendo, que lo debilitaron y en un momento no tenía más glóbulos blancos ni fuerza para nada. Había bajado muchísimo de peso, estaba muy flaquito, no se lo quería contar a nadie y había muy pocos amigos que lo sabían.

El día del casamiento de René Bertrand y Belén Giménez

-¿Por qué? ¿Por vergüenza?

-No, no, no. Decía que no quería estar dando penucha a nadie y que él prefería así. Decía que se iba a poner bien y que iba a estar todo bien. Nunca perdió la fe. Y yo tampoco. Es más, cuando terminamos los rayos, pidió sacarse fotos con todos los radiólogos del lugar y fue re fuerte porque vos ves las fotos y él está sonriendo. Se lo ve feliz, sabiendo que terminábamos con esa parte. Después era curarlo, porque al principio se ve rojo y después te das cuenta cómo le va rompiendo la piel. Aparecieron unas llagas gigantes, gigantes, gigantes en la pelvis y en otras partes del cuerpo: los brazos, las axilas, en el pecho.

Belén Giménez con sus hijos Sofía y Franco en Carlos Paz

Fotos: Luis Varela // La entrevista completa con Belén Giménez está en la edición digital de febrero de revista Pronto, se puede descargar y leer de manera gratuita haciendo click en este link