Visiblemente afectada y conmovida, Romina Gaetani enfrentó las cámaras para hablar por primera vez sobre la denuncia de violencia de género contra su ex pareja, Luis Cavanagh. Al ser consultada sobre su estado actual, la actriz no ocultó su angustia: “La verdad que estoy muy mal. Siento mucha confusión, mucho miedo”. Con honestidad, reflexionó sobre la complejidad emocional de la situación: “Denunciar a alguien que se quiere es imposible, no me entra en la cabeza cuando uno está enamorada”.
El proceso judicial ha tenido un impacto físico y emocional devastador para la actriz. Gaetani relató que pasó cinco horas en la fiscalía escuchando los testimonios, una experiencia que describió como “revictimizante”. “Volví el viernes, me metí en la cama y no pude hacer más nada. El sábado estaba doblada del dolor; me levanté de la cama como pude”, confesó sobre las secuelas que le dejó el tener que presenciar nuevamente los relatos de lo sucedido.
Durante la entrevista, brindó detalles estremecedores sobre el momento de la agresión. Mencionó que su abogada y amiga, Eliana Basserman, fue testigo auditivo del hecho: “Logró escuchar cuando él me estaba agarrando de las muñecas... lo dejé en alta voz y fue la primera que llamó al 911”. Tras el episodio, Gaetani logró buscar refugio en la entrada del barrio privado donde se encontraba: “Llegué a la garita como pude, en traje de baño y con un remerón... lo único que le agradezco a ese hombre (de seguridad) es que no me dejó ir”.
En cuanto a la postura de su ex pareja, quien afirma tener videos que podrían favorecerlo, la actriz fue tajante: “Muestre todos, me va a hacer un gran favor”. Asimismo, al enterarse durante la nota sobre el pedido de detención para el denunciado, se mostró desbordada por la información: “Todavía no me puedo parar yo, imaginate que me llegue esta noticia. No entiendo nada”.
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Finalmente, al referirse al miedo que sintió durante la agresión y si llegó a temer por su vida, Gaetani pidió evitar etiquetas, aunque reconoció el impacto del shock: “No me salen las palabras todavía... ¿vos tendrías miedo de que alguien te ponga la mano encima? Obvio. Entiendo el shock, ni yo lo entiendo”.