La llegada de Jessica Maciel a la casa de Gran Hermano, en reemplazo de Carmiña —quien fue apartada por conductas discriminatorias—, ya genera polémica. Lejos de ser solo una participante con "personalidad explosiva", Maciel cargaría con un oscuro historial de acusaciones que involucrarían violencia, amenazas y explotación sexual de personas en situación de extrema vulnerabilidad. Hay 17 personas denunciantes.
Según diversos testimonios, Maciel habría liderado un esquema de explotación en el que captaba a jóvenes trans de entre 16 y 17 años en su propio domicilio. Las víctimas denuncian que la participante les exigía el pago diario de una "plaza" o canon para poder trabajar en la Ruta 8. Una de las denunciantes relató que comenzó este vínculo a los 15 años, confirmando que la práctica de cobrar por el uso de la zona era una constante impuesta por Maciel y su círculo.
Testimonios en reserva
La organización dirigida por Margarita Meira tomó cartas en el asunto, entrevistando a las víctimas y recolectando pruebas que, según afirman, la Justicia ignoró en años anteriores. "Existen pruebas de un oscuro entramado que involucra menores, explotación y maltrato", aseguran las fuentes, advirtiendo que aún hoy habría menores siendo explotadas en lugares supuestamente regenteados por la actual participante del reality. Además de las denuncias por presunta trata, se han difundido audios donde Maciel utiliza un lenguaje violento y despectivo para amedrentar a otras mujeres trans.
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El misticismo y la defensa Otro aspecto que rodea a la participante es su jerarquía dentro de la religión Umbanda, donde es reconocida como una figura de autoridad. Al respecto, su iniciadora en el rito, Erika Sander, salió en su defensa cuestionando por qué estas denuncias aparecen "10 o 15 años más tarde" justo cuando Maciel adquiere notoriedad pública. Sander sostiene que las ilegalidades deben resolverse en la justicia y no en redes sociales, aunque reconoció que "la ley de la calle" era una realidad normalizada en el pasado.
Mientras la casa de Gran Hermano continúa su curso, afuera se acumulan testimonios de quienes describen a Maciel no como una artista, sino como una mujer violenta y sin límites que ha dejado un tendal de víctimas en su camino hacia la fama.