Nicolás Cabré vivió un fin de semana especial en el que se mezclaron muchas emociones. El actor participó de un exigente triatlón en la provincia de San Juan donde puso a prueba una vez más su resistencia tanto física como mental.
Una vez finalizada la competencia, sintió la necesidad de volcar sus sensaciones en un posteo muy sentido. "Y así terminó un tría hermoso y durísimo para mí. Hoy me tocó pelearla mucho más de lo que creía", escribió con total honestidad.
No era la primera vez que enfrentaba un desafío como este pero admitió que no le resultó tan sencillo como otras veces. "Acá estoy con la medalla, con cara de muerto. Nadé normal, hice la bici normal y cuando me tocó correr exploté por todos lados", detalló.
"Fue el triatlón en el que peor tiempo tuve de todos los que hic, pero si me preguntan, no sé si fue el que peor me salió o si fue el mejor de todos".
"Tuve que parar y caminar mil veces y otras millones de veces pensé en abandonar. Ya desde el km 2 podría haber abandonado, pero me propuse terminar de la manera que sea. Caminé, troté y volví a parar, de hecho pasé caminando por la llegada. Pero como digo al principio, ahí estoy con la medalla de este tría que me tocó pelear. Que fue en el que peor tiempo hice de todos los que hice… Pero si me preguntan, no sé si fue el que peor me salió o si fue el mejor de todos".
Una historia de superación
Nicolás Cabré empezó a correr poco antes de cumplir 40 años. Quería dejar de fumar y el entrenamiento fue la excusa perfecta. En un gimnasio cercano al colegio de su hija Rufina dio los primeros pasos en este mundo y poco a poco, su vida cambió.
Casi de casualidad llegó a un club de running que según las palabras del actor, "le salvó la vida". Allí conoció un nuevo círculo de personas con las que conectó desde otro lugar. Desde entonces, participó de muchas competencias y siempre que va cuenta con el apoyo incondicional de su esposa Rocío y su hija Rufina a quien lleva con orgullo en las remeras.
Durante el desarrollo de la prueba, que combina natación, ciclismo y pedestrismo, Cabré experimentó dificultades críticas en el último tramo. Si bien las etapas de natación y ciclismo transcurrieron con normalidad, el actor confesó que al momento de comenzar a correr "explotó por todos lados", lo que lo obligó a detenerse y caminar en reiteradas oportunidades,. A pesar de los pensamientos recurrentes de abandonar que lo asaltaron desde apenas el segundo kilómetro, se propuso terminar la carrera "de la manera que sea", incluso cruzando la línea de llegada caminando.
El apoyo de su familia fue el motor fundamental para no bajar los brazos en los momentos de mayor debilidad,. Cabré compitió luciendo un equipo deportivo personalizado con los nombres "Ru" y "Ro", en referencia a su hija Rufina y a su esposa Rocío Pardo, a quienes describió como los amores que lo empujan a seguir. Tras la competencia, Pardo expresó públicamente su orgullo y admiración hacia el actor, destacando su fortaleza en todas sus facetas.
Aunque registró el tiempo más alto de todas sus participaciones en triatlones, Cabré destacó el valor simbólico de esta medalla sobre el cronómetro. Para él, la importancia del deporte trasciende la competición, ya que inició su camino en el atletismo a los 37 años con el objetivo original de dejar de fumar y terminó transformando su vida por completo,. Actualmente, el actor afirma sentirse "más corredor que actor", subrayando que esta actividad no solo le salvó la vida, sino que le brindó un nuevo círculo de amistades y afectos