El 4 de marzo en la Argentina se festeja el Día del Hermano y sin dudas entre los hermanos más famosos se encuentran Luisana y Darío Lopilato. Ambos disfrutan de la misma profesión y desde chicos se aman de un modo incondicional. Con una complicidad única protagonizaron divertidas anécdotas que vale la pena recordar.
De molesto a cuida
Como la más chica, siempre le tocaba el lugar peor del auto. Daniela, la mayor, iba en el costado derecho, Darío en el izquierdo y ella quedaba en el medio. Luisana recuerda con humor que compartía el cuarto con los hermanos y si se les antojaba un vaso de agua las tres de la mañana, la despertaban para que se los llevara. De adolescente la situación cambió. La primera vez que fue a un boliche su mamá la dejó ir porque su hermano Darío se ofreció a acompañarla. En el local, en un momento él le dijo que se iba a tomar algo, pero como en ese momento comenzaron los lentos se quedó a su lado para que ella no pudiera bailar con nadie.
Papelón por dos
Para sellar su amor con Bublé, Luisana tuvo dos bodas. El 31 de marzo de 2011 por civil en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. El 2 de abril fue la boda religiosa y el 31 de mayo de 2011 fue el segundo casamiento en Canadá. En ambas su hermano protagonizó dos momentos que hoy recuerdan con humor pero en ese momento fueron un verdadero papelón. Según relató: "Hubo dos fiestas de casamiento, una mejor que otra… y Darío se emborrachó en las dos. En la fiesta de Canadá mi hermano terminó con coma etílico y yo cuando terminó todo estaba un poco tomada, me fui a dormir y al rato me suena el teléfono y mi mamá me dice 'Darío está en el hospital. Nosotros nos fuimos y lo dejamos internado en terapia intensiva. No sabíamos hablar inglés’. A la fiesta no se podía ir con teléfonos así que tuvieron que volver a casa para poder llamar. El problema es que allá cuando tomás y te ven borracho en un lugar público, los mismos del lugar llaman a la ambulancia. Se ve que llamaron los del hotel y entonces lo buscaron”, contó hace unos años en Pura Química.
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Tras ese primer impacto, la odisea continuó durante la madrugada cuando la flamante esposa tuvo que salir al rescate en condiciones muy particulares. Al respecto, Lopilato siguió: "A la madrugada me fui a buscar a mi hermano. Le digo a Mike 'vamos ya a buscarlo al hospital'. Cuando llego, yo estaba un poco alegre. Llegué con Mike al hospital, con el vestido de novia, porque no me lo había sacado, nunca lo vi a mi hermano en esa situación, en un hospital. Estaba amordazado (con chaleco de fuerza), enchufado como que le estaban poniendo el suero. Yo me tiré arriba de mi hermano y me puse a llorar. Nunca lo vi en un hospital. Mike le decía 'Darío, Darío, hermano'..."
Te quiero, pero andate
Esta situación ocurrió durante el nacimiento de Noah, el primer hijo de Luisana y Michael Bublé. “En Canadá tienen una costumbre muy particular”, explicó Darío. “La mujer que está por dar a luz hace una lista con las personas que quiere que estén presentes en el parto...”, aclaró, dejando en claro que no pretendía ocupar el lugar de Michael, sino simplemente acompañar.
Darío confesó su entusiasmo inicial: “Cuando escucho a mi hermana hablando con amigas de Mike sobre este tema, digo: ‘¡Yo quiero estar ahí!’. Era Noah, mi primer sobrino, y yo quería ser parte de ese momento”. Sin embargo, Luisana fue tajante. Yo le pedí por favor a Luisana estar presente cuando nació mi sobrino Noah y ella me respondió: ´¿Vos estás loco? ¿Cómo vas a entrar a verme la chucha? ¡Te quedás afuera Darío!´". A pesar de la negativa, el actor recuerda la anécdota entre risas y con evidente cariño hacia su hermana y su sobrino.