Gloria Carrá sorprendió al revelar que padece un trastorno neurológico poco conocido. No solo contó de qué se trata, sino también cómo impacta en su vida cotidiana.
Durante su paso por Otro Día Perdido, el ciclo que conduce Mario Pergolini en El Trece, la actriz explicó que la condición que padece se llama prosopagnosia, más conocida como “ceguera facial”, y le impide reconocer rostros, incluso de personas cercanas.
“Cada vez que le digo a alguien: ‘Perdón, pero no reconozco las caras’, me responde: ‘Y yo no reconozco los nombres’, pero eso no tiene nada que ver”, comentó la artista.
Según explicó un neurólogo, se trata de un déficit neurológico por el cual una persona no tiene la capacidad de reconocer los rostros humanos. No se trata de un problema visual ni cognitivo, sino de una alteración en el procesamiento del rostro, cuyas causas pueden ser congénitas o adquiridas.
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“Me gusta mucho estar diciendo esto acá porque cuando lo digo, medio a la pasada, porque no siempre quiero andar explicando todo... suena medio raro y también quedo mal de verdad”, manifestó la actriz.
Cómo impacta la prosopagnosia en su día a día
Luego, profundizó sobre su dificultad para identificar a las personas: “Es algo que no puedo. El cerebro no puede ordenar la cara. Se desordena la cara”.
“Es algo que no puedo. El cerebro no puede ordenar la cara. Se desordena la cara”
“O sea, yo te veo normal. Y muchos, a veces, creen que no lo hago de colgada que soy y no es así. Aunque me digo a mí misma que me tengo que acordar, cuando me di vuelta ya no sé cómo era el pelo ni la cara, nada”, precisó.
Además, reveló cómo este padecimiento le dificulta las interacciones sociales: “¿Sabés las veces que me ha pasado de entrar y saludar tres veces a la misma persona, y que me dijeran: ‘Ya me saludaste’ y tener que pedir perdón? Ni te cuento con las maestras y con los chicos...”.
“¿Sabés las veces que me ha pasado de entrar y saludar tres veces a la misma persona, y que me dijeran: ‘Ya me saludaste’ y tener que pedir perdón? Ni te cuento con las maestras y con los chicos...”
“Hay gente que está en mi radar, pero cuando no… Por ejemplo, si veo películas coreanas o cualquiera en la que los protagonistas se parecen un poco, ya no puedo. Me hago un lío tremendo”, reconoció.
Por último, contó algunas de las situaciones más difíciles que le tocó atravesar: “Lo más feo que me pasaba fue cuando mis hijas iban a la primaria. Hacía el cumpleaños de Ángela y las madres me traían a los chicos, pero cuando los venían a buscar yo no sabía cuál tenía que entregar. Si era varón o nena. Me ponía muy nerviosa. Entonces les decía: ‘Pasá, está jugando’, pero la verdad es que no tenía idea”.