En un giro determinante para uno de los casos judiciales más emblemáticos de los últimos años, la justicia brasileña ratificó la condena contra Juan Darthés, quien deberá cumplir una pena de seis años y medio de prisión efectiva. El Tribunal Regional Federal de la 3ª Región de Brasil desestimó los dos recursos presentados por la defensa del actor, cerrando así la posibilidad de nuevas dilaciones en el cumplimiento de la sentencia por la violación de Thelma Fardin, ocurrida cuando ella tenía 16 años.
El fallo llega después de un extenso proceso de ocho años que atravesó las fronteras de tres países y enfrentó numerosas estrategias legales de demora y el uso de gran cantidad de recursos económicos. La propia Thelma Fardin confirmó la noticia mediante un video en sus redes sociales, acompañada por Amnistía Internacional y su equipo legal, integrado por Carla Junqueira y Martín Arias Duval.
Más allá de la resolución individual, la sentencia es vista como un precedente jurídico internacional fundamental para la defensa de los derechos de las infancias, adolescentes y mujeres. A pesar de los intentos de la defensa por utilizar diversas herramientas de dilación, e incluso recurrir a la investidura de pastor evangélico, Darthés deberá ser recluido en un penal brasileño para cumplir la totalidad de su condena. Darthés deberá cumplir el régimen semiabierto de su condena que lo obliga a pasar las noches en la cárcel.
Este desenlace pone fin a una lucha judicial extensa que puso de manifiesto el mapa de revictimización al que son sometidas quienes denuncian abusos. Con el rechazo de las apelaciones, la justicia brasileña deja firme una condena que busca reparar, tras casi una década, el daño causado a la actriz.
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Un largo camino hasta la justicia
El camino hacia esta sentencia firme fue extenso y complejo, abarcando ocho años de litigio que involucraron a tres países diferentes. A lo largo de este proceso, Fardin debió someterse a múltiples pericias y declaraciones, enfrentando un recorrido que ella misma describió como devastador y marcado por la revictimización.
Aunque en mayo de 2023 un tribunal de primera instancia dictó una absolución inicial, dicho fallo fue apelado y finalmente revertido el 10 de junio de 2024. En esa instancia, la justicia brasileña estableció por mayoría —con dos votos contra uno— la condena de seis años y medio de prisión, una pena que ahora adquiere carácter de cumplimiento efectivo en un penal de Brasil tras agotarse todas las instancias de apelación.