Brad Pitt cumple 62 años y sigue siendo uno de los hombres más deseados del planeta. Ícono del cine, galán eterno y actor consagrado, también tiene un costado desconocido que sorprende y enternece. Detrás del rostro perfecto hay historias curiosas, trabajos insólitos y gestos que lo vuelven mucho más humano.
El galán que no reconoce caras (ni la suya, casi)
Aunque parezca increíble, Brad Pitt sufre prosopagnosia, un trastorno neurológico que le impide reconocer rostros. El propio actor contó que muchas veces evita reuniones sociales porque teme parecer antipático cuando en realidad no logra identificar a las personas. El actor explicó que durante mucho tiempo pensó que tenía problemas de memoria o simplemente era distraído cuando no lograba recordar caras. "Creía que, simplemente, tenía mala memoria", contó. Una ironía absoluta para alguien cuya cara es una de las más famosas del mundo.
Antes del Oscar… repartía volantes vestido de pollo
Antes de conquistar Hollywood, Brad tuvo de todo un poco: fue mozo, instalador de heladeras, modelo publicitario y hasta chofer de limusinas de strippers. Pero su trabajo más recordado fue cuando se puso un disfraz de pollo para atraer clientes a la cadena El Pollo Loco. Sí, el sex symbol del cine empezó sudando dentro de un traje amarillo.
Su héroe secreto siempre fue Robert Redford
Pitt nunca ocultó su admiración absoluta por Robert Redford, a quien considera su gran referente artístico. Soñaba con tener una carrera como la suya y el deseo se le cumplió: años después actuó junto a él en Spy Game. “Lo adoro. Es un hombre insuperable, el hombre que los hombres desean ser, el hombre con el que las mujeres desean estar, y la gente espera demasiado de él por los papeles que ha interpretado y sus principios, pero es simplemente un hombre. A mí, como actor, me llevó un tiempo, unas semanas, porque no lo conocía, confiar en su visión y ver su fuerza como director, porque tuvo que construir este mundo, y era muy reservado para mantener la cordura; pero lo que más me impresionó fue su dirección. Redford sabía exactamente lo que quería decir, lo tenía todo planeado”, expresó Pitt sin medias tintas.
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Brad Pitt, mendocino por un rato y rescatista de perros
En septiembre de 1996, en plena “bradmanía”, se instaló en Mendoza para filmar Siete años en el Tíbet, acompañado por Gwyneth Paltrow. Durante su estadía, rescató 13 perros callejeros, se ocupó de alimentarlos, llevarlos al veterinario y buscarles hogar. Tres de ellos viajaron con él a Buenos Aires, donde pidió una habitación exclusiva para las mascotas en un hotel cinco estrellas. Su seguridad los paseaba todos los días a las 7.30, 16.30 y 22, él cenaba con ellos y se quedaba mirando películas hasta muy tarde. Los tres perros rescatados volaron con Brad a Los Ángeles.
Ama a los perros… pero le teme a los tiburones
Eso sí: el actor que se anima a todo en la pantalla tiene un miedo irracional a los tiburones. Sufre lo que se conoce como selacofobia, una fobia que lo acompaña desde joven y lo mantiene lejos del mar abierto. A los 62, Brad Pitt sigue siendo un galán indiscutido. Pero estas historias confirman que, detrás del mito, hay un hombre tan adorable como inesperado.