La violenta muerte de Rob Reiner y su esposa Michele Singer Reiner generó un fuerte impacto en Hollywood y reavivó el interés por el impresionante patrimonio que la pareja construyó a lo largo de décadas de trabajo en la industria del entretenimiento.El reconocido director realizó películas inolvidables como "Cuando Harry conoció a Sally" y "Misery" que además fueron un éxito de boleterías, algo que queda en evidencia en la magnitud de una fortuna que se estima en alrededor de 200 millones de dólares.
El patrimonio de la familia no solo se explica por su trayectoria como director y cofundador de Castle Rock Entertainment, una de las productoras más influyentes de los años 80 y 90. Reiner y Singer realizaron importantes inversiones inmobiliarias en algunas de las zonas más exclusivas de California. Entre sus propiedades se destacan una mansión en Brentwood, valuada en varios millones de dólares, y una residencia frente al mar en Malibú, considerada una de las joyas del patrimonio familiar por su ubicación privilegiada y su alto valor de mercado.
Se estima en alrededor de 200 millones de dólares entre cuentas y propiedades
Además de los bienes inmuebles, la herencia incluye activos financieros, inversiones privadas y los derechos de explotación de una filmografía que continúa vigente.
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Un problema legal
En cuanto a los herederos, la fortuna estaría destinada a los cuatro hijos de Rob Reiner: tres en común con Michele Singer y una hija adoptiva de su primer matrimonio con Penny Marshall. Sin embargo, la distribución final dependerá de lo establecido en el testamento y de los procesos legales que se activen a partir de la sucesión, de acuerdo con la legislación vigente en el estado de California.
Además la distribución de sus bienes se enfrenta ahora a un obstáculo jurídico sin precedentes luego del arresto de su hijo, Nick Reiner, principal sospechoso del crimen. En California se aplica lo que que se conoce como el Slayer Statute (Estatuto del Homicida, una ley que establece que si una persona es declarada culpable de matar a alguien de quien heredaría, pierde automáticamente todo derecho a esos bienes.
Si Nick Reiner es condenado, la ley de California estipula que su parte de la herencia se redistribuiría entre los demás beneficiarios legítimos como si él hubiera fallecido antes que sus padres.
Esto dejaría la fortuna en manos de los otros tres hijos de la familia: Jake, Romy y Tracy Reiner. Mientras Jake y Romy emitieron comunicados pidiendo privacidad ante un dolor "inimaginable", los tribunales de Los Ángeles se preparan para un proceso que combinará la justicia penal con una de las batallas sucesorias más mediáticas de la década.