Brigitte Bardot, la legendaria actriz y cantante francesa, ícono de la belleza y la sensualidad de toda una generación, falleció a los 91 años. La noticia fue confirmada este domingo 28 de diciembre de 2025, por la Fondation Brigitte Bardot en un comunicado oficial, en el que anunciaron con “inmensa tristeza” el deceso de su fundadora y presidenta. La artista había atravesado un delicado cuadro de salud en los últimos meses, e incluso había sido operada por una “enfermedad grave” en octubre de 2025, aunque en ocasiones anteriores se había encargado de desmentir los rumores de su muerte,.
La muerte de Bardot marca el final de una era para el cine francés y para el activismo animalista.
De París a Ícono Global
Nacida como Brigitte Anne-Marie Bardot en París en septiembre de 1934,, se consolidó como una de las grandes figuras del cine francés y un ícono cultural del siglo XX. Su consagración y salto a la fama internacional ocurrió en 1956 con la película “Y Dios creó a la mujer” (1957),, dirigida por su entonces marido Roger Vadim. Esta obra no solo la catapultó al estrellato, sino que la convirtió en un mito erótico y un símbolo feminista inesperado, desafiando los códigos morales dominantes de la época.
A lo largo de casi dos décadas, Bardot protagonizó más de 45 películas y grabó más de 70 canciones. Su filmografía incluye títulos emblemáticos como La verdad (1960), que le valió el máximo galardón del cine italiano, el David di Donatello, y “El desprecio” (Le Mépris, 1963), dirigida por Jean-Luc Godard. En esta última cinta, su interpretación pausada y llena de matices consolidó su estatus de leyenda del séptimo arte. La intelectual Simone de Beauvoir le dedicó un ensayo, “Brigitte Bardot y el síndrome Lolita” (1959), en el que destacaba su figura. Además, fue precursora de tendencias de moda como las bailarinas y los vaqueros remangados.
El retiro por los animales
En 1973, a los 39 años, y en la cúspide de su popularidad, Brigitte Bardot decidió abruptamente retirarse del cine, argumentando que la fama era una “prisión dorada” y buscando "irse con elegancia".
A partir de entonces, volcó su vida y energía a la defensa de los animales. En 1986, fundó la Fondation Brigitte Bardot, causa que definiría su legado más allá del espectáculo. La Fundación ha liderado campañas contra el maltrato animal, la caza de focas y la experimentación científica,. Su activismo cobró resonancia global, siendo recordada una de sus acciones más representativas en 1977 al abrazar una cría de foca en Canadá. En sus últimos años, continuó la lucha, abogando por la prohibición de la caza de montería y evitar el sacrificio de animales sin sedación en mataderos. Ella misma declaró su intención: “Di mi juventud y mi belleza a los hombres, doy mi sabiduría y mi experiencia a los animales”.
Una vida tan Intensa como contradictoria
La vida personal de Bardot fue tan intensa como polémica. Fue un símbolo de la libertad sexual de su época,, casándose en cuatro ocasiones. Dejó a su primer marido, Roger Vadim, por su coprotagonista en Y Dios creó a la mujer, Jean-Louis Trintignant. Su segundo esposo fue Jacques Charrier, padre de su único hijo, Nicolas-Jacques, a quien ella siempre reconoció no haber estado "programada para ser madre". Luego se casó con el playboy alemán Gunter Sachs.
Bardot encarnó todas las paradojas del siglo XX. A pesar de ser vista como un símbolo de la liberación feminista-sexual, fue también la primera gran víctima del acoso de la prensa rosa y criticada por ser objeto de la cosificación de la mujer.
En sus últimos años, residiendo en Saint-Tropez, fue una figura polarizante en la vida pública. Apoyó a la política ultraderechista Marine Le Pen y fue condenada en cinco ocasiones por incitación al odio debido a declaraciones sobre inmigración e islam. También se mostró escéptica ante el movimiento #MeToo, alegando que algunas actrices seducían a los productores para conseguir papeles.
Brigitte Bardot será recordada como una de las personalidades más influyentes y singulares, cuya existencia fue definida por la biógrafa Marie-Dominique Lelièvre con una simple frase: “Bardot siempre ha sido y será una niña”. Su figura perdura como un testimonio de una vida extraordinaria, repartida entre la magia del arte y la férrea defensa de los seres vivos.