El Trece arrancó el año de una manera, pero ya hubo cambios en la programación de la mañana. Con un rating de solo 0,5 puntos, La familia Ingalls pasará a emitirse los sábados y domingos. Pese a los bajos números la serie protagonizada por Michael Landon se sigue emitiendo y a más de cuatro décadas del final algunos se preguntan que fue de Melissa Gilbert —la actriz que interpretó a Laura Ingalls— la nena con trenzas fue uno de los personajes más queridos.
Hoy, con 61 años, Gilbert vive una etapa de su vida alejada del bullicio de Hollywood. Después de años en el centro de la escena, la actriz se mudó con su marido a upstate New York, donde lleva una vida más tranquila, cerca de la naturaleza y la familia. Además de aparecer ocasionalmente en producciones —como su regreso en 2025 con un papel invitado en la serie When Calls the Heart y participaciones en teatro off-Broadway— también lidera Modern Prairie, una marca de estilo de vida enfocada en mujeres que atraviesan grandes cambios en la vida.
Lejos de ocultar el paso del tiempo, Melissa ha adoptado una filosofía de vida más auténtica: renunció a tratamientos estéticos, dejó atrás la presión de cumplir con estándares de belleza y se muestra orgullosa de envejecer con naturalidad. Vive rodeada de su familia —es madre y abuela de ocho nietos— y elige proyectos que le permiten estar cerca de sus seres queridos. Su mirada hoy no es la de una estrella atrapada por la fama, sino la de alguien que valora lo esencial y construye su propia versión de “pradera” lejos del brillo artificial de la industria.
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Para entender cómo llegó hasta aquí, hay que hacer un repaso por su camino. Melissa Gilbert nació el 8 de mayo de 1964, y su vida cambió cuando, con apenas 9 años, fue elegida entre decenas de candidatas para interpretar a Laura Ingalls en La familia Ingalls, serie que se emitió entre 1974 y 1983. Este papel la catapultó a la fama mundial y la convirtió en un rostro querido por millones de espectadores, quienes siguieron cada temporada con fervor.
A los 61 años vive rodeada de su familia —es madre y abuela de ocho nietos— y elige proyectos que le permiten estar cerca de sus seres queridos
Su relación con Charles Ingalls —el papá buenazo interpretado por Michael Landon— trascendió la ficción. Melissa contó en numerosas entrevistas y en su autobiografía que Landon fue “el padre que necesitaba en ese momento”. Le dio contención emocional, límites y confianza, algo que ella misma reconoció como determinante para no perderse en los excesos que afectaron a muchos niños actores de su generación. La muerte de Michael Landon en 1991 fue un golpe durísimo para Gilbert. Ella misma dijo que sintió que perdía a su padre por segunda vez.
Cuando la serie terminó, Melissa no se quedó de brazos cruzados. Continuó su carrera en televisión, cine y teatro. Participó en más de 40 telefilms, dirigió su primera película en 2006 y entre 2001 y 2005 fue presidenta del Sindicato de Actores de Estados Unidos (SAG), un rol que la posicionó como una voz respetada dentro de la comunidad artística.
A lo largo de los años enfrentó desafíos personales, incluyendo batallas con el alcohol y la adaptación a la fama infantil, temas que abordó en entrevistas y en su autobiografía
Su vida fuera de la pantalla
Se casó tres veces y es madre de dos hijos, además de formar parte de una familia numerosa con cinco hijastros. Su matrimonio con Timothy Busfield, actor y director lleva más de una década. La pareja celebró su 12.º aniversario en 2025, y la actriz suele mostrar en redes momentos cotidianos y reflexiones sobre su vida juntos.
Hoy, el legado de La familia Ingalls sigue vivo y con nuevo impulso. Melissa, consciente del impacto cultural de la serie, participa en celebraciones y se muestra orgullosa de la permanencia de esa historia en la cultura pop moderna. Recientemente, también selló una reconciliación emotiva con su “hermana” de pantalla, Melissa Sue Anderson con la que estaba distanciada
En definitiva, a sus 61 años Melissa Gilbert transfromó a Laura Ingalls en una vida rica en experiencias diversas: entre la actuación, la escritura, la dirección y una vida más conectada con lo natural y lo familiar. No es solo la niña que vivió en la pradera; es una mujer que redefinió su historia y la comparte con una nueva generación que todavía la recuerda con cariño.