Philippe Junot, el polémico francés que fue figura de la alta sociedad europea de finales del siglo XX y ex marido de Carolina de Mónaco murió a los 85 años en Madrid, según comunicó su hija mayor, Victoria Junot, en las primeras horas de este 9 de enero de 2026. La familia informó que el empresario murió “en paz, rodeado de su familia” después de una “larga y hermosa vida llena de aventuras”, poniendo fin a una historia marcada por el glamour, el amor real, la controversia y las segundas oportunidades.
Su deceso ocurrió el 8 de enero en la capital española, y el mensaje de despedida de Victoria en redes sociales evocó no solo el cariño familiar, sino también la imagen de un hombre que vivió intensamente. “Con el corazón lleno de emoción, me entristece anunciar el fallecimiento de mi padre… después de una larga y hermosa vida llena de aventuras”, escribió, mientras destacaba que Junot era “abuelo de tres, casi cuatro” nietos, en alusión a un embarazo reciente dentro de su familia.
El ascenso social y la boda que lo catapultó
Nacido en París el 19 de abril de 1940, Philippe Junot provenía de una familia con importantes raíces políticas y sociales; su padre, Michel Junot, fue un influyente político y su apellido figura inscrito en el Arco del Triunfo, símbolo de prestigio en Francia. A lo largo de las décadas de 1970 y 1980, se consolidó como empresario pero sobre todo como una figura de la noche en el jet set europeo.
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Su fama explotó cuando conoció a la princesa Carolina de Mónaco, hija del príncipe Rainiero III y la legendaria actriz Grace Kelly, en París mientras ella estudiaba. Ella era la royal más bella del mundo pero también una joven desafiante de las convenciones aristocráticas que le correspondían.
A pesar de la oposición de Grace Kelly y el propio Rainiero —quienes desconfiaban de la reputación de “playboy” de Junot y de la diferencia de edad entre ellos— la pareja se casó el 28 de junio de 1978 en una boda que reunió a aristócratas, celebridades de Hollywood y más de 700 invitados.
Un matrimonio breve y turbulento
Luego de la boda deslumbrante vino un matrimonio fugaz. Los rumores de infidelidades y la presión de la vida pública erosionaron rápidamente la relación. Apenas dos años después, en 1980, Carolina y Junot se separaron. En 1992, el Tribunal de la Rota Romana concedió la nulidad eclesiástica del matrimonio por insuficiencia del consentimiento, lo que permitió a Carolina volver a casarse por la iglesia más adelante. Las interpretaciones sobre los motivos de la ruptura han sido muchas, desde las supuestas infidelidades hasta la injerencia familiar y que él le propuso matrimonio para ganar una apuesta. Nobleza obliga, ya se por un acuerdo secreto o por caballerosidad, Junot jamás habló de ese tiempo.
Después del foco real
Lejos de retirarse tras la ruptura con la princesa, Junot rehízo su vida personal y profesional. En 1987 contrajo matrimonio con la modelo sueca Nina Wendelboe-Larsen, con quien tuvto tres hijos: Victoria, Isabelle y Alexis. Este vínculo, aunque terminó años después, se mantuvo hasta bien entrado el siglo XXI en términos cordiales, y la familia compartió eventos importantes incluso tras la separación.
En 2005 volvió a convertirse en padre con el nacimiento de Chloé, fruto de su relación con la modelo Helen Wendel, consolidando así una familia numerosa y extendida que permaneció cercana incluso cuando Junot se retiró de la vida pública.
Su vínculo con la Argentina
Junot también tuvo un vínculo intermitente con la Argentina, país que visitó en varias oportunidades, casi siempre combinando negocios y placer, dos territorios que supo habitar con naturalidad. En 1983 se lo vio en el mítico boliche Mau Mau, muy cerca de la modelo Pata Villanueva, una postal perfecta de la noche porteña de aquellos años. Volvió a mediados de los 90 y nuevamente en el año 2000, cuando llegó para promover un fondo de inversión. Durante esa estadía participó de eventos sociales de alto perfil: asistió a una comida de COAS y a una cena de la peña menemista Joaquín V. González en el Círculo Italiano, encuentro al que, como era de esperar, también asistió Carlos Menem.
Últimos años y legado
Con los años, Philippe Junot dejó atrás las portadas de sociedad y las cámaras para centrarse en lo que siempre valoró: su familia, sus amistades y una vida con muchas historias para contar. Se mantuvo activo socialmente en ámbitos más discretos y participó en diversas iniciativas, aunque lejos del foco del principado que lo había catapultado a la fama décadas antes.
Ahora, con su partida a los 85 años, su historia se cierra como la de un hombre que vivió entre el brillo de las élites europeas y la complejidad de las pasiones humanas, marcado para siempre por un matrimonio que, aunque breve, sigue siendo recordado como uno de los más glamorosos y turbulentos de la realeza contemporánea.