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Una "locura de juventud", glamour y escándalo: la historia de Carolina de Mónaco y Philippe Junot

La muerte de Philippe Junot reaviva el recuerdo de la boda más polémica de la realeza europea: un amor desafiante, una princesa rebelde y un matrimonio que comenzó como un cuento moderno y terminó en escándalo, divorcio y nulidad eclesiástica.

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La muerte de Philippe Junot volvió a poner en foco una de las bodas más comentadas —y polémicas— de la realeza europea. El empresario francés, que falleció a los 83 años, fue el primer marido de Carolina de Mónaco y protagonista de una historia que combinó glamour, rebeldía juvenil y un final tan escandaloso como anunciado. A casi medio siglo de aquel casamiento, su figura reaparece inevitablemente ligada a la princesa que rompió moldes y fue reina... de las portadas.

Bellísima y rebelde, Carolina deslumbraba (@caroline_of_monaco)

A los 18 años, Carolina Luisa Margarita Grimaldi —más conocida como Carolina de Mónaco— no pasaba desapercibida. Heredera legítima de la belleza y la elegancia de su madre, Grace Kelly, sumaba además un estilo propio que desafiaba las reglas.

A los 18 años, Carolina de Mónaco decidió estudiar en París (@caroline_of_monaco)

Fue la primera princesa en dar una entrevista descalza en su cocina y la primera en instalarse en París para estudiar Filosofía, priorizando la elite intelectual antes que la aristocrática. Carolina no reinaba en los cuentos, sino en la aristocracia europea y las noticias: nadie le disputaba ese trono.

Junot y Carolina de Mónaco

En ese contexto conoció a Philippe Junot. El francés no era un aristócrata, pero ostentaba un título mucho más tentador: el de “emperador de la noche parisina”. Se cruzaron en un boliche de moda y la atracción fue inmediata. Él era 17 años mayor, hijo de Michel Junot, un poderoso empresario, y descendiente de Jean-Andoche Junot, duque de Abrantes, general de Napoleón cuyo apellido figura en el Arco del Triunfo. En la noche francesa todos lo conocían, aunque pocos sabían exactamente a qué se dedicaba. “Es futbolista”, “es banquero”, “es heredero”, se decía. Entre tantas versiones, una definición se repetía: playboy. Amante del lujo, las mujeres y las camisas abiertas que dejaban ver cadenas de oro, Vanity Fair lo describió con precisión: “Los surcos de su rostro y su gesto algo chulesco daban cuenta de los excesos vividos”.

Cuando Grace Kelly y el príncipe Rainiero conocieron al seductor, prefirieron quedarse a oscuras. Habían imaginado otro destino para su hija: quizá un aristócrata europeo, incluso el príncipe Carlos de Inglaterra, a quien Carolina descartó por aburrido. Pese a la oposición de sus padres, el noviazgo siguió adelante y la princesa fue por más: se dejó fotografiar en topless junto a Junot en la cubierta de un yate. La imagen dio la vuelta al mundo y, ante la presión mediática y el perfil católico del principado, no hubo marcha atrás.

Carolina y Rainiero no aceptaban el noviazgo de Carolina y Junot

La boda se celebró el 29 de junio de 1978. Los novios recorrieron las calles vitoreados por los 26 mil habitantes del principado. Rainiero, serio, le confió a Tessa de Baviera: “No me felicites, mejor dame el pésame”. Los festejos duraron tres días. La noche previa hubo una cena de gala para 600 invitados con una consigna tajante: no felicitar a los padres. Carolina abrió el baile con su padre y luego con su prometido, con quien recién entonces podía convivir: durante el noviazgo, pese a las fotos provocadoras, no les habían permitido compartir techo en el palacio.

La boda de Carolina y Junot en una revista europea

La ceremonia civil, el 28 de junio, fue íntima y breve. Carolina lució un vestido azul de crepé de Dior, bonete y guantes. Después llegó una fiesta popular para 4.500 monegascos, con pizza incluida. Al día siguiente tuvo lugar la boda religiosa, la más imponente. Carolina deslumbró con un vestido blanco de dos piezas estilo boho chic, bordado, de Dior, sin tiara ni joyas ostentosas. Se peinó con dos rodetes que sostenían el velo. Su look marcó una época y aún hoy inspira a diseñadores y novias. La ceremonia se realizó en los jardines del palacio para permitir mayor acceso al público y las cámaras.

La boda de Carolina (redes)

El banquete reunió a 800 invitados, entre ellos figuras de Hollywood como Ava Gardner, Frank Sinatra y Cary Grant, pero casi ningún miembro de la realeza europea. En cambio, se invitó a 43 monegascos nacidos en 1957, el mismo año que la novia. La luna de miel fue en la Polinesia, aunque lejos del secreto esperado: fotógrafos aguardaban en cada isla. Dicen que Carolina estalló de furia. Fue la primera gran pelea, no la última.

Junot y Carolina estuvieron casados dos años  (@caroline_of_monaco)

La vida matrimonial fue una sucesión de fiestas, viajes e infidelidades. Nueve meses después de la boda, Junot fue visto en Nueva York con otra mujer mientras Carolina esquiaba con sus padres en Gstaad. La princesa aparecía cada vez más triste. Dos años y 41 días después del casamiento, todo terminó. En 1980, Junot fue fotografiado con Giannina Faccio, presentada como secretaria. Para octubre ya estaban divorciados. “Yo no era un hombre adecuado para Carolina. Pertenecemos a dos mundos distintos”, reconoció él.

La llegada de Junot al aeropuerto de Roma para comparecer ante la Sacra Rota. 

El divorcio civil fue rápido, pero la nulidad religiosa llevó 12 años. La crónicas de epoca cuentan que para 1984 seguía con sus esfuerzos legales de ante el tribunal eclesiástico del Vaticano para anular su matrimonio con Carolina. Además Raniero buscaba acelerar ese proceso religioso debido al nacimiento del primer hijo de Carolina con Stephano Casiraghi y así regularizar el estatus de su hija. Según los informes, Junot aceptó un extenso interrogatorio de cinco horas y circularon rumores sobre un posible pago económico para asegurar su cooperación en el trámite. 

Finalmente, en 1992, el Vaticano la concedió por “inmadurez” de Carolina y por la incapacidad psíquica de Junot para asumir las obligaciones conyugales. Incluso se alegó que la relación había comenzado como una apuesta. El emperador de la noche y la princesa más bella cerraban así su historia.

Junot se casó con la modelo danesa Nina Wendelboe-Larsen. En la foto lleva en sus brazos a Victoria, su primera hija

Junot siguió ligado a las finanzas y a romances fugaces. Se casó con dos modelos y tuvo cuatro hijos. Nunca habló públicamente de Carolina, aunque escribió memorias donde reivindicó esa boda. De ella se sabe mucho más: nuevos amores, tragedias, elegancia intacta. Si le recuerdan a Junot, solo dice que fue “una locura de juventud”.