No todo es brillo en los Premios Oscar, y esta edición 98 lo dejó más claro que nunca. Entre ovaciones, discursos emotivos y estatuillas doradas, también hubo lugar para los tropezones… y algunos bastante comentados. La gran ganadora de la noche fue Una Batalla Tras Otra, que se llevó el premio mayor y marcó un hito para Paul Thomas Anderson, quien logró así su primer Oscar como Mejor Película. Sin embargo, mientras algunos celebraban, otros se quedaron mirando desde sus butacas cómo las estatuillas pasaban de largo.
Uno de los casos más llamativos fue el de Marty Supreme. La película llegaba con nada menos que 9 nominaciones —incluyendo Mejor Película, Dirección, Guion Original y Actor Protagónico— pero terminó la noche con las manos vacías. Y en el centro de todas las miradas volvió a quedar Timothée Chalamet, quien parece no poder sacarse de encima cierta “mufa” en los Oscar.
No es la primera vez que le pasa. En 2025, A Complete Unknown acumuló 8 nominaciones sin ganar ninguna. Antes, No miren para arriba (2022) también se fue con las manos vacías, y Lady Bird (2017) corrió la misma suerte. Una seguidilla que ya empieza a llamar la atención en Hollywood y que, entre risas y teorías, muchos ya comentan como una curiosa racha negativa.
Marty Supreme llegaba con nada menos que 9 nominaciones pero terminó la noche con las manos vacías.
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Seguí participando
Pero si de récords se trata, hay un nombre que supera todo: Diane Warren. La histórica autora sumó su nominación número 17 y, una vez más, se quedó sin premio. Esta vez competía en Mejor Canción Original por “Dear Me”, escrita para el documental sobre su propia vida, Diane Warren: Relentless, y era una de las favoritas. Sin embargo, ni siquiera con esa carga emotiva logró romper la racha y terminó perdiendo frente a una banda de K-Pop.
Como si fuera poco, la ceremonia también dejó una perlita inesperada… pero fuera de libreto. La imagen más viral de la noche no fue de la alfombra roja ni de los ganadores, sino del después. Una foto del Dolby Theatre completamente desordenado, con basura en pasillos y butacas tras la gala, desató una catarata de comentarios en redes. Entre glamour y lentejuelas, el final dejó una postal mucho menos elegante… y bastante más terrenal