Roberto Gómez Bolaños, ícono del humor y la televisión en América Latina, falleció el 28 de noviembre de 2014 a los 85 años en Cancún, Quintana Roo. De acuerdo con fuentes oficiales y declaraciones de la familia, su muerte fue causada por una insuficiencia respiratoria, derivada de complicaciones de salud relacionadas con su edad y un estado físico cada vez más frágil durante sus últimos años.
El creador de personajes entrañables como El Chavo del 8, El Chapulín Colorado y Doctor Chapatín había estado retirado de la vida pública desde hacía tiempo. Su salud se fue deteriorando progresivamente, y aunque su familia mantuvo bajo perfil sobre su estado, se sabía que requería cuidados constantes y permanecía la mayor parte del tiempo en cama.
La noticia de su fallecimiento sacudió a todo el continente. Televisoras, medios digitales y redes sociales se llenaron de homenajes y mensajes de despedida para el hombre que marcó generaciones con su humor blanco, ingenioso y universal.
El homenaje póstumo a "Chespirito" se llevó a cabo el 30 de noviembre de 2014 en el Estadio Azteca de la Ciudad de México. Bajo el nombre de “Gracias por siempre”, el evento fue un acto masivo de reconocimiento a su trayectoria. El féretro, decorado con flores y símbolos de sus personajes, fue llevado al centro del estadio, donde miles de personas —muchas de ellas disfrazadas de sus personajes favoritos— lo despidieron con aplausos, lágrimas y gratitud.
Durante la ceremonia se proyectaron fragmentos de sus programas más icónicos y se realizaron números musicales que acompañaron un ambiente de nostalgia, pero también de celebración por su vida y legado. Fue una despedida pública a la altura de una de las figuras más queridas de la cultura popular en habla hispana.
Roberto Gómez Bolaños fue sepultado en el Panteón Francés de la Ciudad de México. Aunque físicamente ya no está, su legado continúa vivo a través de sus programas, que aún se transmiten en muchos países, y en el recuerdo de millones que crecieron riendo con sus historias.