La pony tail se convirtió en uno de los peinados más elegidos por su practicidad y estilo. Es versátil, rápida y funciona tanto para un look casual como para uno más arreglado. Con algunos trucos simples, podés lograr una cola de caballo prolija y con movimiento.
Este peinado es ideal para cualquier momento del día.
Preparar el cabello
Antes de armar la pony tail, desenredar bien el pelo ayuda a evitar nudos. También podés aplicar un poco de crema para peinar si querés un acabado más prolijo.
Esto facilita el armado.
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Elegir la altura correcta
La altura define el estilo. Una cola alta da un look más fresco, mientras que una baja resulta más elegante.
Podés adaptarla según la ocasión.
Ajustar sin marcar demasiado
Atar el cabello sin apretar en exceso permite mantener movimiento natural. Usar una gomita suave ayuda a evitar quiebres.
Este detalle hace que se vea más relajada.
Ocultar la gomita
Tomar un mechón y enrollarlo alrededor de la base le da un toque más prolijo. Luego, fijarlo con una horquilla.
Este truco eleva el peinado.
Toque final
Podés dejar algunos mechones sueltos para un efecto natural. También se puede aplicar un poco de spray para fijar.
Un peinado simple y versátil
La pony tail es una opción rápida que siempre funciona. Con pocos pasos, podés lograr un look prolijo, cómodo y moderno para cualquier ocasión.