BIENESTAR

Esclerosis Múltiple: ¿Cómo mejora el ejercicio físico la calidad de vida de los pacientes?

Se trata de una enfermedad crónica que suele aparecer en personas jóvenes, principalmente mujeres. Actividades aeróbicas, de resistencia y de fuerza son algunas de las opciones recomendadas, junto con Pilates, Stretching, Yoga y Tai-Chi.

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La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad autoinmune que ataca al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), afectando diferentes funciones tales como la movilidad, la visión, la sensibilidad, la coordinación, etc.

La causa de esta enfermedad es desconocida y su curso es crónico. Suele aparecer entre los 20 y los 40 años, siendo de 2 a 3 veces más frecuente en mujeres que en hombres.  A su vez, es la principal causa de discapacidad neurológica no traumática en adultos jóvenes.

“Si bien aún no existe una cura, hoy en día contamos con una gran variedad de tratamientos farmacológicos que pueden modificar el curso de la enfermedad, reduciendo la posibilidad de nuevos brotes y disminuyendo la progresión de la discapacidad. Pero no debemos olvidar que, además del creciente número de opciones farmacológicas, también contamos con la posibilidad de desarrollar hábitos y conductas saludables que involucran la nutrición, el ejercicio físico y, sin duda, las distintas estrategias de neurorehabilitación, herramientas que contribuyen significativamente a mejorar los síntomas y la calidad de vida de los pacientes”, explica la doctora Cecilia Pita, neuróloga de la Clínica de Esclerosis Múltiple y enfermedades Neuroinmunológicas de INEBA.

El ejercicio como benefactor

Es sabido que el ejercicio físico es beneficioso para la salud y el bienestar de las personas en general dado que reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular y cerebrovascular, reduce la presión arterial, aumenta los valores del colesterol HDL (“bueno”) y reduce el colesterol LDL (“malo”). A su vez, permite controlar el peso, reducir el riesgo de diabetes, protege al cuerpo contra la osteoporosis y reducir el riesgo de deterioro cognitivo. También se sabe que a través de la liberación de endorfinas puede mejorar el dolor, como es el caso de la migraña, y además mejora el estado de ánimo y reduce el estrés.

“Más allá de ser esencial para salud y el bienestar general, numerosos estudios han demostrados los beneficios en los pacientes con Esclerosis Múltiple que van desde efectos a nivel del sistema inmunológico hasta la mejoría sintomática y la calidad de vida. Entre los beneficios sintomáticos podemos mencionar la fuerza, flexibilidad, fatiga, coordinación, memoria y estado de ánimo”, comenta la doctora Victoria Fernández, también especialista de INEBA.

¿Cómo elegir la actividad?

“El tipo de ejercicio físico debe ser elegido en función del gusto personal y de la capacidad para poder realizarlo. Se debe tener en claro que todos pueden realizar algún tipo de disciplina física adaptada, habiendo conversado previamente con el neurológo de cabecera e informar al/la profesor/a acerca del diagnóstico de Esclerosis Múltiple para poder armar una rutina que se adapte a las necesidades de cada paciente”, agrega la especialista. 

Las opciones, en función de la movilidad del paciente pueden ser: aeróbico (caminatas, correr, natación, danza), ejercicios de fuerza y resistencia, Pilates, Stretching, Yoga, Tai-Chi, ejercicios de flexibilidad asistida, ejercicios de respiración, entre otros.

En términos generales se recomienda que la actividad física no sea extenuante y se acompañe de una adecuada hidratación. No se debe realizar en momentos de elevadas temperaturas y se deben respetar los tiempos de entrada en calor y elongación final. Es importante escuchar al propio cuerpo y empezar despacio, sin sobre exigirse.