Todos los años, el Día Mundial de la Diabetes nos pone de frente con la necesidad de revisar los hábitos. Esta enfermedad metabólica existe desde hace miles de años, pero lamentablemente, su incidencia ha aumentado en las últimas décadas en forma exponencial.
Si bien la historia familiar tiene un papel importante en cuánto riesgo tenemos de padecerla, factores tan comunes el estrés, el sedentarismo y las dietas desequilibradas pueden acelerar su aparición.
Aunque existen 5 variantes de la enfermedad, la más frecuente es la tipo 2, que se desencadena luego de un proceso en el que el organismo desarrolla resistencia a la insulina, la hormona que mantiene el equilibrio del azúcar en la sangre y permite que la glucosa llegue a las células.
Por esta razón, los médicos insisten en que para" cambiar la historia", y prevenir que la diabetes ya sea una realidad, hay que iniciar cambios que abarcan la alimentación, la actividad y el control del estrés. Una vez que se diagnostica, esos cambios cobran aún mayor importancia.
Bárbara D’Angelis, Licenciada en nutrición y profesora universitaria (@nutricioncaba), explica qué no puede faltar en el menú de una persona con diabetes y las actividades que más los favorecen.
Se recomienda el consumo de alimentos naturales, fibra y grasas de origen vegetal. “Se aconseja incorporar salvado, alimentos integrales, avena, frutas con cáscara y vegetales frescos. También grasas saludables a base de aceites vegetales, palta y aceitunas al natural sin sodio. Es importante el consumo de semillas, frutos secos y pescados de origen marítimo, ya que estos alimentos contienen proteínas que ayudan a enlentecer la absorción de la glucosa en sangre”, detalla D`Angelis.
Para proteger el organismo de los efectos del exceso de glucosa en la sangre, la dieta debe ser reducida en azúcares, alimentos procesados y embutidos, y sin grasa de origen animal. “Se deben evitar los alimentos con azucares añadidos, grasas saturadas y el exceso de sodio. También las harinas blancas, cereales azucarados y jugos de frutas”, detalla D’Angelis.
Es fundamental complementar la alimentación con actividades como caminar, andar en bicicleta, bailar y realizar ejercicios de elongación y de fuerza, que favorecen la conservación de la musculatura, el mantenimiento de la movilidad y la reducción del estrés. “El estrés eleva la glucosa en sangre ya que libera las hormonas denominadas cortisol y adrenalina, que son aquellas que preparan al cuerpo para escapar ante situaciones de riesgo. Por lo tanto, generan la liberación de la energía que el organismo tiene para utilizar de forma inmediata, es decir, la glucosa”, concluye la profesional.
Existen múltiples formas de prevenir y abordar responsablemente la diabetes, lo importante es estar informados y siempre consultar con un profesional para realizar un seguimiento personalizado.