PALABRAS DE ESPECIALISTA

Cómo es la protección inteligente de la piel contra el daño solar

Por qué Argentina está en niveles de alta radiación, el rol de las pantallas en la pigmentación y otros aspectos de este nuevo enfoque para mantener la piel sana todo el año.

Escrito en SALUD el

En 2025, la fotoprotección dejó de pensarse como una crema que usamos en verano cuando tomamos sol, para transformarse en una estrategia diaria, integral y basada en evidencia. La piel hoy enfrenta sol, pantallas, calor, contaminación, estrés y múltiples fuentes de inflamación. Por eso surge un nuevo enfoque: la protección inteligente, un sistema que combina filtros de amplio espectro con antioxidantes, activos antiinflamatorios, tecnologías antipolución y soportes de la barrera y la microbiota. 

En Argentina, el verano presenta niveles muy altos de radiación. Durante diciembre–febrero, el Índice UV suele ubicarse en rangos catalogados como “Muy Alto” o “Extremo”, lo que implica riesgo elevado en tiempos cortos de exposición. A esto se suma un patrón que se repite todos los años: la mayoría de las quemaduras no ocurre en pleno mediodía en la playa, sino en días nublados, con brisa o en actividades cotidianas como caminar, andar en bici o hacer mandados, porque la radiación UV llega de distintas formas a la piel.  

¿Cómo llega la radiación UV a la piel?

La exposición solar no es únicamente “sol de frente”: Esto explica por qué una persona puede quemarse bajo la sombrilla, caminando por la ciudad o incluso dentro del agua. 

La ciudad incrementa la exposición por el efecto rebote en el cemento y la falta de sombra natural. Muchas personas se queman caminando al trabajo, entrenando o haciendo actividades breves al aire libre, no en la playa. 

La protección inteligente contempla esta realidad con texturas livianas y fórmulas pensadas para el día a día, no solo para vacaciones, creando rutinas que no sean rígidas ni causen muchos cambios en la vida cotidiana y disminuyan en forma drástica la exposición nociva.

Directa: incidencia plena. 

Difusa: atraviesa nubes y bruma. 

Reflejada: rebota en superficies. 

En verano, la reflejada aumenta de manera significativa: 

Arena: puede reflejar entre 15–25 %. 

Agua: entre 10–15 %. 

Cemento y superficies claras: pueden llegar a reflejar porcentajes comparable

 

¿Cómo se hace una protección inteligente de la piel?

Se tienen en cuenta no solo el sol sino también otros factores que envejecen y dañan. Asimismo, aquellos que pueden perjudicar la capacidad de la piel de recuperarse. La protección inteligente se vuelve clave frente a esta realidad, porque actúa antes, durante y después de la exposición. 

Debido a las características del verano austral, en Argentina los rayos UVA penetran más profundo y aceleran el fotoenvejecimiento, pero los UVB son los principales responsables del eritema. Su efecto es acumulativo, silencioso y afecta a la estructura, firmeza y uniformidad de la piel. 

La luz visible —incluida la azul proveniente del sol y de pantallas que hoy tienen una incidencia mayor que nunca en la piel genera pigmentación persistente y agrava las manchas, el melasma y oscurecimiento postinflamatorio. Los rayos infrarrojos, que dan calor, aumentan la inflamación a nivel profundo. 

Sol, calor y polución generan estrés oxidativo que daña los lípidos, las  proteínas y el ADN en la piel. La fotoprotección moderna incorpora antioxidantes que amplifican la eficacia de los filtros. 

Una microbiota equilibrada mejora la barrera, la tolerancia y la capacidad de la piel de recuperarse. Las formulaciones actuales acompañan ese equilibrio para reducir sensibilidad y enrojecimiento. 

 

Por la Dra. Antonela Di Giglio, médica dermatóloga (MN 156538), speaker de mesoestetic.