AYUDA FAMILIAS

Mirtha Legrand lo contó sin vueltas: la maculopatía que enfrenta y el tratamiento que no abandona

A sus 98 años, Mirtha Legrand enfrenta un desafío visual muy frecuente. Qué es esta enfermedad silenciosa que padece la diva y afecta a miles de argentinos.

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A sus 98 años, Mirtha Legrand sigue siendo un torbellino elegante: filosa, curiosa, enamorada de su trabajo y con ese brillo único que mantiene encendida la pantalla. Pero detrás de esa energía que parece inagotable, “La Chiqui” no tiene problemas en mostrarse humana. En más de una ocasión, abrió su corazón frente a su público para hablar de un tema de salud que la preocupa y que enfrenta con valentía: la maculopatía.

“Tengo maculopatía y me trato. Son inyecciones en los ojos, no es agradable, pero hay que hacerlo”, confesó con su sinceridad habitual, sin dramatizar pero dejando ver que no todo en su vida son luces y vestidos impactantes. Mirtha eligió contarlo para quitarle misterio al diagnóstico y para recordar, casi como una abuela que aconseja, que la salud visual hay que cuidarla siempre.

Ella misma explicó que se somete a un tratamiento periódico para frenar el avance de la enfermedad. Un procedimiento incómodo, sí, pero que le permite seguir haciendo lo que ama: mirar a sus invitados a los ojos, leer sus tarjetas sin perder detalle y sostener ese vínculo tan único con su audiencia. A partir de su testimonio, surge una pregunta inevitable y necesaria: ¿qué es la maculopatía y por qué debemos prestarle atención?

La maculopatía, también conocida como Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), es una enfermedad crónica y progresiva que afecta la visión central, es decir, la que usamos para leer, reconocer rostros o conducir. Para entenderlo de forma simple, debemos saber que la mácula es una pequeña parte de la retina que se encarga de que veamos los detalles con claridad. Es la zona con mayor concentración de células sensibles a la luz. Cuando esta mácula se daña, nuestra visión de detalle empieza a fallar.

Según explican desde la Sociedad Española de Oftalmología (SEO) y las asociaciones oftalmológicas argentinas, existen dos tipos principales. La húmeda o exudativa (la más grave es el tipo que padece Mirtha. Se caracteriza por el crecimiento anormal de vasos sanguíneos debajo de la mácula, lo que provoca la filtración de líquido y sangre. Esto causa una pérdida de visión central rápida y significativa. Los tratamientos como las inyecciones (terapia anti-angiogénica) buscan frenar este crecimiento anómalo. El otroìos es la seca o atrófica (la más común): Es la forma más lenta y su avance se debe al adelgazamiento de la mácula.

Muchos se pregunan quiénes la padecen y cuáles son las causas. En su nombre ya hay pista. es una Degeneración Macular Asociada a la Edad. La principal causa es, lógicamente, el envejecimiento. Suele afectar a personas de 50 años en adelante, y el riesgo aumenta considerablemente a partir de los 65. Sin embargo, hay otros factores que influyen:

  • Genética: Si hay antecedentes familiares, el riesgo es mayor.
  • Tabaquismo: Es uno de los factores ambientales más importantes que aceleran la enfermedad.
  • Dieta: Una alimentación pobre en antioxidantes y vitaminas (como las C y E) puede ser un factor de riesgo.
  • Exposición solar: La falta de protección ocular contra los rayos UV.

Para saber si la maculopatía comenzó a afectarnos el primer síntoma que uno puede notar es una visión borrosa o la necesidad de más luz para leer. Con el avance, las líneas rectas pueden empezar a verse onduladas o torcidas (esto se llama metamorfopsia).

La consecuencia más grave es la pérdida de la visión central. La persona puede ver el contorno de un objeto, pero en el medio aparece una mancha oscura o gris (escotoma). Aunque la visión periférica se mantiene, esta pérdida impacta fuertemente en la autonomía: leer, cocinar, conducir y, sí, ¡hasta maquillarse! se vuelven tareas difíciles.

Actualmente, no existe una cura definitiva, pero sí tratamientos muy efectivos para frenar o ralentizar el avance, especialmente en la forma húmeda, como el que recibe Mirtha. Las inyecciones intravítreas (Anti-VEGF) son el tratamiento estándar para la DMAE húmeda. Las mismas f0renan el desarrollo de los vasos sanguíneos anormales y mejora la visión en muchos casos. También están los suplementos vitamínicos, en la forma seca, ciertos complejos de vitaminas y minerales (conocidos como AREDS o AREDS2) pueden retrasar su progresión.

La clave, como en casi todo en salud, es la detección temprana. Los especialistas insisten en la importancia de los controles oftalmológicos anuales a partir de los 50 años. ¡Cuidar nuestros ojos es cuidar nuestra conexión con el mundo!