Después de días de espera y emoción contenida, Rocío Marengo recibió la noticia más esperada: su bebé fue dado de alta y pudo irse a casa. El nacimiento de Isidro volvió a poner en agenda una situación que atraviesan muchas familias: la llegada a casa de un bebé prematuro. Aunque la modelo recibió el alta, su primogénito quedó en neonatología. Como explicó Marengo "falta menos" para que Isidro llegue a casa. Sin embrgo y en estas situciones, los médicos suelen advertir que el alta hospitalaria no implica que todo funcione igual que con un recién nacido a término. Aunque muchos bebés prematuros vuelven a casa entre las 36 y 40 semanas de edad postmenstrual, todavía no están completamente maduros desde el punto de vista neurológico y requieren ciertos cuidados específicos en el hogar.
Uno de los primeros desafíos que enfrentará Marengo —y todas las familias con recién nacidos prematuros— será aprender a leer sus señales. A diferencia de los bebés nacidos a término, los prematuros no siempre expresan con claridad si tienen hambre, sueño o si están sobreestimulados. Algunos pueden pasar muchas horas profundamente dormidos, otros lloran con mayor facilidad y también es frecuente que cambien rápidamente de un estado a otro. Incluso cuando alcanzan una edad gestacional cercana a las 40 semanas, suelen necesitar tiempo para encontrar rutinas más previsibles de sueño y alimentación. Por eso habrá que tener mucha paciencia y atención.
Uno de los primeros desafíos que enfrentará Marengo —y todas las familias con recién nacidos prematuros— será aprender a leer sus señales.
En ese proceso, una buena idea será llevar un registro cotidiano. Anotar horarios de las tomas, cantidades, deposiciones, períodos de descanso y cualquier medicación o tratamiento permitirá a las familias empezar a detectar patrones que, de otro modo, pasarían inadvertidos. Muchas veces se observa que el bebé está más irritable en determinados momentos del día o que se alimenta mejor cuando hay menos estímulos alrededor. No hace falta que el registro sea diario, pero sí puede ayudar a seguir pequeños avances a medida que pasan las semanas.
El llanto, otra forma central de comunicación
Con el correr de los días, madres y padres suelen ir reconociendo qué expresa cada tipo de llanto. Atenderlo favorece que el bebé desarrolle una sensación de confianza, y no es perjudicial alzarlo con frecuencia durante los primeros meses. De todos modos, no siempre es necesario hacerlo de inmediato: en algunos casos, dejar pasar unos minutos permite que el bebé se calme solo e incluso vuelva a dormirse. Una cierta cuota de llanto es habitual y, para algunos bebés, funciona como una forma de liberar tensión.
Al acercarse a las 40 semanas de edad gestacional, pueden aparecer episodios de mayor irritabilidad y cólicos, que en algunos casos se extienden hasta los tres meses de edad corregida. Estos momentos pueden darse en cualquier horario y, a veces, están relacionados con el cansancio o la sobreestimulación. Para aliviar los cólicos, se puede aplicar calor tibio en el abdomen o alzar al bebé boca abajo, apoyando la pancita sobre la mano. No existen soluciones inmediatas y se recomienda evitar infusiones o remedios caseros, ya que algunos pueden resultar tóxicos.
El ambiente del hogar, un rol clave
Los bebés prematuros, sobre todo los que pesan menos de dos kilos, tienen más dificultad para regular su temperatura corporal. Una temperatura ambiente de entre 21 y 24 grados suele ser suficiente. En los meses de frío, se aconseja cubrir la cabeza con un gorro, asegurarse de que la ropa de dormir cubra los pies y evitar las corrientes de aire. El baño conviene hacerlo en el ambiente más cálido de la casa y, cuando el bebé es muy pequeño, no es necesario que sea diario. Tan importante como abrigarlo es evitar el sobrecalentamiento, ya que el esfuerzo por bajar la temperatura corporal puede provocar pausas respiratorias.
La prevención de infecciones es otro aspecto central. No se debe fumar cerca del bebé y es recomendable mantener la habitación limpia y ventilada, evitando el uso de aerosoles desinfectantes. Todas las personas que lo toquen o alimenten deben lavarse las manos con jabón común o utilizar alcohol en gel. Si alguien que convive en la casa se enferma, el riesgo de contagio existe y se deben extremar los cuidados. Las mascotas pueden permanecer en el hogar, aunque conviene mantenerlas alejadas del bebé durante un tiempo.
Los bebés prematuros, sobre todo los que pesan menos de dos kilos, tienen más dificultad para regular su temperatura corporal.
Bienvenidas las visitas pero un ratito
Las visitas pueden recibirse siempre que sean personas sanas, aunque lo aconsejable es limitar el contacto directo para reducir riesgos de infección y evitar la sobreestimulación. Las salidas, por lo general, se restringen a los controles médicos y es prudente evitar lugares concurridos, con humo de cigarrillo o con cambios bruscos de temperatura. En el auto, el bebé debe viajar siempre en el asiento trasero y el uso del sistema de retención adecuado debe ser evaluado previamente con el pediatra.
Cada bebé prematuro tiene sus propios tiempos. La organización del hogar, la observación cotidiana y el acompañamiento médico ayudan a transitar esta etapa inicial con mayor claridad y previsibilidad.
(Con información brindada por el Hospital Italiano)