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Odontofobia, el pánico a ir al dentista que hasta David Bisbal padece: cómo manejarla

¿El simple sonido de un torno te produce pánico? No estás solo. La odontofobia es un miedo tan común que hasta David Bisbal lo padece. La buena noticia es que tiene solución. Estrategias efectivas para afrontar y superar tu ansiedad dental.

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Ernesto tiene 60 años es un profesional exitoso con empleados a cargo. Sin embargo, cada vez que debe ir al dentista da vueltas, no quiere sacar el turno. Una vez en la consulta comienza a sudar y apenas el profesional se acerca, él sin poder reprimirse se tapa la boca con las manos. Lo mismo le ocurre a Inés, una maestra capaz de lidiar con 30 alumnos pero no con el dentista. A ellos como a otras personas el simple pensamiento de una consulta odontológica les genera ansiedad, sudoración y un miedo paralizante. Este temor no es una simple incomodidad, sino una verdadera fobia conocida como odontofobia.

La odontofobia existe y no es un invento. Se trata de un miedo exacerbado al dentista o al entorno de la consulta que, en muchos casos, impide a quienes la padecen buscar atención, a menos que el dolor sea tan insoportable que no quede otra opción. Es un problema real y serio que según la Organización Mundial de la Salud (OMS)  afecta a un 15% de la población. El origen de este miedo puede ser variado y complejo, desde experiencias traumáticas en la infancia, una personalidad naturalmente ansiosa, hasta el simple desconocimiento de los procedimientos modernos.

Las personas que sufren de odontofobia suelen postergar las visitas al dentista hasta que se encuentran en una situación de emergencia, como un dolor agudo o una infección. En estos casos, la consulta se convierte en un momento de crisis, donde el profesional debe atender la urgencia. Sin embargo, un buen odontólogo sabe que es crucial manejar la situación con tacto y paciencia.

Para que el paciente pueda dominar su fobia lo primero que suele hacer el profesional es explicar claramente los pasos a seguir, los motivos del dolor y la importancia de un tratamiento integral. La clave es construir una relación de confianza, donde el paciente se sienta seguro y escuchado. A menudo, si la fobia persiste, el profesional puede sugerir la derivación a un psicólogo especializado para abordar la raíz del problema.

El miedo al dentista no es una debilidad, sino una condición que puede ser superada. Asociaciones como la Federación Odontológica de la Provincia de Buenos Aires (FOPBA) y la Sociedad Argentina de Odontología (SAO) destacan que el primer paso es reconocer el miedo y comunicarlo al profesional. No hay que sentir vergüenza. Los dentistas están preparados para tratar con pacientes ansiosos y pueden aplicar diversas técnicas para hacer la experiencia más llevadera. Por ejemplo, pueden usar anestesia local con mayor cautela, ofrecer explicaciones detalladas antes de cada procedimiento, y trabajar a un ritmo que el paciente pueda tolerar. Algunas clínicas incluso ofrecen música relajante o televisores en el techo para distraer al paciente.

En el caso de los niños, la situación es diferente. A menudo, el miedo no es algo innato, sino que se transmite inconscientemente por los padres. La ansiedad de los adultos ante la consulta odontológica puede generar en los más pequeños una percepción negativa. Es fundamental que los padres muestren una actitud positiva y no utilicen la visita al dentista como una amenaza o un castigo.

Para vencer la odontofobia es importante crear un ambiente donde el paciente se sienta cómodo, escuchado y comprendido.

El odontopediatra, especialista en la atención a niños, está capacitado para entender su angustia y no los atiende a la fuerza. Su labor es crear un ambiente de juego y confianza, explicando cada paso de manera sencilla y amable. Es vital que la familia entienda que la salud bucal infantil es tan importante como cualquier otra. ¿Acaso se negaría a vacunar a su hijo por temor a una aguja? La salud dental no es menos importante.

La odontofobia no solo afecta la salud bucal, sino también la autoestima y la calidad de vida. Una boca descuidada puede provocar dolor crónico, problemas de nutrición, dificultades para hablar e incluso afectar las relaciones sociales. La prevención es la mejor herramienta, y las visitas regulares son esenciales para detectar problemas en sus etapas iniciales, cuando son más fáciles y menos dolorosos de tratar.

Se estima que alrededor del 15% de la población argentina podría padecer odontofobia, o miedo al dentista

A lo largo de los años, varias celebridades han hablado abiertamente sobre su miedo a los dentistas, normalizando la fobia y mostrando que nadie está exento de padecerla. Un caso muy conocido es el del cantante, David Bisbal. Hace poco en su Instagram posteó una foto en el odontólogo con este comentario “Aquí estoy sonriendo, pero confieso que me da pánico. ¿Alguien más”, preguntaba. 

David Bisbal, una celebridad con odontofobia (instagram)

Vencer la odontofobia es un proceso que requiere paciencia, tanto del paciente como del profesional. El camino comienza con un simple llamado telefónico a un consultorio que inspire confianza, y un honesto “tengo miedo al dentista”. Ese es el primer paso para una sonrisa sana y sin temores. La comunicación, la empatía y la tecnología moderna son las herramientas clave para transformar una experiencia temida en una parte esencial y manejable de nuestro cuidado personal. La salud de tu boca no puede esperar y mucho menos esperar el favor de santa Apolonia,  na virgen mártir a la que le rompieron todos los dientes de la boca por negarse a blasfemar contra Dios. En la Edad Media, los enfermos le rezaban y su dolor desaparecía.