Un estudio liderado por el Dr. Facundo Pereyra, gastroenterólogo residente en Río Negro ( Argentina) fue publicado en la Journal of Human Nutrition and Dietetics, revista oficial de la British Dietetic Association, y demostró que una alimentación baja en FODMAPS, almidones, lácteos y azúcares mejora los síntomas de migraña en más del 60% de los pacientes.
La migraña es una afección que causa dolor en la cabeza localizado en un solo lado, muy intenso y a veces incapacitante. Las crisis pueden afectar de manera esporádica o frecuente y su tratamiento incluye medicamentos específícos, ya que no responde a los analgésicos convencionales.
Una característica desafiante de la migraña es que puede desencadenarse por factores como cambios climáticos o estrés; o determinados alimentos, especialmente la cafeína, los edulcorantes, el glutamato monosódico ( resaltador de sabor), el chocolate, el vino tinto o los quesos duros.
El estudio sobre la migraña
La investigación analizó a más de 7600 personas que realizaron el método creado por este médico, llamado B15: se trata de una intervención alimentaria no farmacológica, basada en cambios de hábitos sostenibles, educación alimentaria y seguimiento grupal.
En dos semanas, los resultados fueron contundentes: 60,3% reportó una mejoría clínica significativa; disminuyó la intensidad del dolor (de 6,1 a 3,8 puntos). Bajó además la frecuencia semanal de migrañas (de 3,4 a 2,5 días). Además, el estudio identificó quiénes responden mejor al enfoque alimentario: las personas con reflujo o dispepsia, con migraña severa y los que tienen síntomas depresivos.
" Este hallazgo confirma lo que vemos todos los días: que cuando mejoramos la salud intestinal, podemos transformar otros dolores del cuerpo. Y la migraña es uno de ellos.”, afirma el Dr. Facundo Pereyra, autor del estudio, quien realiza un programa íntegramente virtual de 15 días, con un autotest para evaluar el impacto extradigestivo de la mala función intestinal, guías de alimentos y acompañamiento mediante grupos de apoyo. Este tratamiento no incluye fármacos, solo cambios alimentarios.
Los malos de la película
Los FODMAPS se encuentran en muchísimos alimentos de uso diario pero pueden perjudicar el equilibrio de la microbiota intestinal. FODMAP es un acrónimo que significa Oligosacáridos Fermentables, Disacáridos, Monosacáridos y Polioles.
Estos son tipos de carbohidratos que no se absorben bien en el intestino delgado y pueden ser fermentados por las bacterias en el colon, lo que puede provocar síntomas gastrointestinales como hinchazón, dolor abdominal, diarrea y estreñimiento.
La dieta baja en FODMAP fue desarrollada por un grupo de investigadores de la Universidad de Monash ( Australia) en 2005 y ha sido utilizada por médicos durante casi 20 años, principalmente para el tratamiento del síndrome del intestino irritable (SII).
El Dr. Pereyra explica que existen numerosos síntomas extradigestivos debido al consumo de FODMAPS, ya que causan inflamación generalizada, por lo que al retirarlos de la dieta habitual - siempre bajo supervisión médica y adaptado al caso personal- es muy frecuente que se noten mejorías en todo tipo de enfermedades.
Mediante el acompañamiento profesional, se identifica cuáles de estos FODMAPS son los que generan síntomas, se hace un reemplazo alimentario adecuado y así se consigue un balance en la dieta para que sea sostenible.
¿Dónde están los FODMAPS?
Los más comunes son:
Oligosacáridos: Incluyen fructanos e inulina, que se encuentran en alimentos como el trigo, la cebolla y el ajo.
Disacáridos: El más conocido es la lactosa, presente en productos lácteos como la leche y el yogur.
Monosacáridos: Como la fructosa, que se encuentra en frutas y miel.
Polioles: Se encuentran en frutas con hueso como las ciruelas y en edulcorantes artificiales.