¿DÓNDE ENCONTRARLAS?

La epidemia silenciosa que causa el déficit de vitaminas esenciales para el hígado

Son muy abundantes en la naturaleza pero es muy fácil no consumirlas o procesarlas adecuadamente. Qué consecuencias trae su deficiencia y cómo se soluciona. Un alerta para personas de todas las edades.

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Las vitaminas del grupo B son archiconocidas y abundantes en una dieta equilibrada pero sin embargo, frente a cuadros de fatiga o alteraciones digestivas, muchas personas descubren en la consulta médica que sus niveles no alcanzan valores saludables. Una de las señales que se detectan más rápidamente se encuentra en el funcionamiento del hígado, que necesita imperiosamente  de una serie de vitaminas concretas, como son la B1 o tiamina, la B6 o piridoxina y la B 12 o cianocobalamina, para recuperar sus células dañadas. Estas vitaminas no curan las enfermedades hepáticas pero tienen un papel muy importante en su recuperación.

Cuando el hígado no está trabajando eficientemente no puede deshacerse de las toxinas que llegan a su interior, lo que puede causar un aumento notable de las enzimas hepáticas, malestar, náuseas, vómitos y decaimiento. Esto puede suceder como consecuencia de una comida pesada, pero también por la ingesta de alcohol, o medicamentos en forma acumulativa o excesiva.

La vitamina B12 y el ácido fólico, por ejemplo, han demostrado aumentar los niveles de sintaxina 17 en el hígado, una proteína crucial para la digestión de grasas y la prevención de la inflamación. Esto puede ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad del hígado graso no alcohólico  y revertir la inflamación y fibrosis hepática. 

A salvo de toxinas

El hígado es una pieza fundamental de la salud de todo el organismo, debido a sus múltiples funciones a nivel digestivo ( produce la bilis para digerir grasas) y también metabólico, como parte del sistema regulador de la glucosa en el organismo. Pero además el hígado se encarga de procesar y descomponer hasta que sean eliminadas una cantidad de sustancias potencialmente tóxicas que ingresan al organismo, y que no deben acumularse:

Drogas y medicamentos, ya sean de venta libre o bajo receta ( especialmente antiinflamatorios, anticonceptivos, psicotrópicos y antiácidos.)

Sustancias químicas: Como pesticidas, metales pesados y productos químicos industriales, aditivos alimentarios, etc.

Contaminantes ambientales: Incluyendo la polución del agua y el humo de cigarrillo. 

Alcohol: Puede sobrecargar el hígado y causar toxicidad. 

 

Todos los beneficios de las vitaminas del grupo B

 

La vitaminas B pueden beneficiar al hígado de varias maneras:

Mejoran la salud hepática: La suplementación con vitaminas B, especialmente la vitamina B12 y ácido fólico, puede ayudar a prevenir y tratar enfermedades como el hígado graso, una condición extremadamente común.

Atención, porque el hígado graso interviene en la síntesis de las vitaminas y muchas veces, al estar afectado, no actúa eficientemente, por lo que si ya se presenta esta condición hay que tratarla en conjunto.

Lo mismo sucede con las enfermedades que afectan la flora intestinal o microbiota, ya que como son esas bacterias las que terminan de " procesar" estas vitaminas para que sean utilizadas, cuando la microbiota no está equilibrada pueden aparecer deficiencias. También el hipotiroidismo o la tiroiditis de Hashimoto pueden derivar en deficiencias de vitaminas del grupo B.

Ayudan a desintoxicar: Las vitaminas del complejo B son esenciales para el metabolismo y la desintoxicación hepática, ayudando a eliminar toxinas del cuerpo. Esto es esencial cuando se deben consumir medicamentos diariamente, ya que el hígado es el laboratorio donde se procesan estas sustancias químicas no exentas de efectos secundarios. 

Reducen del estrés oxidativo: La vitamina B12 actúa como un antioxidante, ayudando a reducir el estrés oxidativo, lo que favorece a las células hepáticas.

Suplementos o alimentos


Es importante consultar a un profesional de la salud antes de comenzar cualquier suplementación con vitaminas B, aunque son hidrosolubles ( cualquier exceso se elimina en la orina) sobre todo para determinar cuánta deficiencia puede o no haber y de cuál de las vitaminas del grupo, para asegurarse un tratamiento correcto.

Para empezar, es bueno conocer cuáles son los alimentos más ricos en vitaminas del grupo B y asegurarnos de que estén en la dieta diaria, porque por su misma condición de hidrosolubles, estas vitaminas no se almacenan en el organismo.

¿Donde están las vitaminas del grupo B?

 

Vitamina B1 (Tiamina) en alimentos como hígado de cerdo, vísceras, granos integrales y cereales enriquecidos. 

Vitamina B2 ( rivoflavina) en la leche y derivados, carnes, vegetales de hojas verdes y cereales enriquecidos.

Vitamina B3 (Niacina)  en el pescado, vísceras, carnes y granos. 

Vitamina B5 (Ácido pantoténico)  en los huevos, vísceras, salmón y levadura nutricional

Vitamina B6 (Piridoxina) en las carnes, germen de cereales, avena y vegetales. 

Vitamina B7 (Biotina) en hígado de vaca, champiñones, frutos secos, carne, la mayoría de los vegetales y los plátanos. Vea otros alimentos con biotina.

Vitamina B9 (Ácido fólico) en  vegetales de hoja verde, hígado, carne de res, granos, brócoli y levadura nutricional.

Vitamina B12 ( Cianocobalamina) está presente solamente en alimentos de origen animal como vísceras, leche y sus derivados. Quienes siguen dietas de origen exclusivamente vegetal deben consultar para obtenerla en valores saludables.

 

Fuente: SAHE ( Sociedad Argentina de Hepatología).