Siempre se ha considerado al sueño como un recurso imprescindible para la salud del cuerpo y la mente, y no solo en la noche: Dormir siestas cortas y estratégicas puede mejorar tanto el rendimiento físico como la agudeza intelectual, siempre que se respeten la duración y el horario recomendados por especialistas. Esta afirmación está respaldada por estudios médicos que confirman que las siestas breves potencian la memoria, reducen la fatiga y favorecen la concentración.
"Para muchos la sola idea de dormir unos minutos después de la comida es un desatino, especialmente considerando la dinámica diaria entre trabajo, estudios y otras actividades. Sin embargo, tomarse este tiempo para reponer energías es justo y necesario. La siesta no se relaciona con trastornos del sueño, por el contrario, se considera una práctica de la higiene del mismo", explican desde el Instituto Internacional del Sueño.
El poder de la siesta: ciencia detrás de un hábito saludable
Muchos expertos afirman que la tecnología ha traído a gran parte de la humanidad un trastorno importante en su descanso, ya que lo aleja de los ritmos naturales para tratar de adaptarse a una vida que corre 24 horas, está hiperconectada con distintas partes del mundo y ofrece estímulo sin importar el horario. Por eso hoy la siesta, lejos de ser un sinónimo de pereza o falta de productividad, es considerada hoy un hábito más saludable que nunca.
Los hábitos del sueño cambiantes, las trasnochadas y el sueño liviano dificultan que nuestra mente se repare a sí misma. En cambio, la siesta suma:
Agudeza mental y memoria. Un metaanálisis de 54 estudios realizado en 2022 por investigadores del Centro del Sueño de Singapur mostró que las siestas cortas mejoran la consolidación de recuerdos y la capacidad de atención.
Rendimiento físico. Según el National Heart, Lung and Blood Institute de EE.UU. descansar unos minutos durante el día ayuda a reducir la presión arterial y mejora la recuperación muscular, lo que impacta directamente en la energía y el desempeño físico.
Bienestar emocional. Dormir brevemente por la tarde puede elevar el ánimo y disminuir la irritabilidad, favoreciendo la productividad en ambientes laborales y académicos.
Lo que aconsejan expertos del sueño para una siesta efectiva
Harvard Medical School recomienda que la siesta no supere los 20 a 30 minutos, ya que períodos más largos pueden provocar inercia del sueño y afectar el descanso nocturno. Las llamadas siestas energéticas de 10 a 20 minutos son las más efectivas para recuperar claridad mental sin alterar el ciclo circadiano.
Lo ideal es descansar entre las 13:00 y 15:00 horas, cuando el cuerpo experimenta una caída natural de energía. Buscar un lugar tranquilo, con poca luz y temperatura agradable, favorece la relajación.
Hay que tener en cuenta que dormir más de 30 minutos puede generar somnolencia prolongada y dificultar el sueño nocturno. y un consejo extra: Algunos especialistas sugieren la técnica “coffee nap”, que consiste en tomar café justo antes de la siesta; al despertar, la cafeína potencia aún más la atención. En nuestro país, el café puede ser reemplazado por el mate que contiene también alcaloides estimulantes.