Los análisis de sangre están emergiendo como una herramienta prometedora para detectar la enfermedad de Alzheimer, utilizando biomarcadores como la proteína p-tau217. Se espera que en el futuro, este tipo de tests simples se conviertan en una práctica común para el diagnóstico del Alzheimer, similar a cómo se realizan pruebas de colesterol o glucosa hoy en día. Estos tests aún no están en el país pero se puede suponer que lo estarán en el futuro cercano.
Los nuevos test
En 2024 se publicó en la revista médica JAMA y se anunció durante un congreso médico la primera investigación que determinaba la precisión de los biomarcadores de las proteínas beta amiloides o las pTAu, cercana al 90%. Estos análisis son menos invasivos y más accesibles que las pruebas tradicionales, como la que analiza estos mismas proteínas en líquido cefalorraquídeo, mediante la punción lumbar; o la tomografía por emisión de positrones (PET)
“Una vez que (a) se confirme que los análisis de sangre tienen una precisión de más del 90% en poblaciones grandes y (b) se generalice su disponibilidad, ofrecen la posibilidad de mejorar, y posiblemente redefinir, el proceso de reclutamiento para ensayos clínicos y la evaluación diagnóstica del Alzheimer”, dijo en ese entonces Maria C. Carrillo, Ph.D., directora científica y responsable de asuntos médicos de la Alzheimer’s Association.
“Si bien en este momento los médicos de atención primaria y secundaria deben utilizar una combinación de pruebas cognitivas y de sangre u otros biomarcadores para diagnosticar el Alzheimer, los análisis de sangre tienen el potencial para aumentar la precisión de los diagnósticos tempranos y con ello maximizar la oportunidad de acceder a los tratamientos lo antes posible con el fin de obtener mejores resultados”.
La FDA ya aprobó durante el 2025 dos tests. La prueba más recientemente aprobada, conocida como Elecsys pTau181, mide las proteínas en el plasma sanguíneo asociadas con la enfermedad. Su fabricante, Roche, dice que está específicamente diseñada para el entorno de atención primaria para ayudar a los médicos a descartar pacientes que pueden mostrar síntomas de deterioro cognitivo pero que probablemente no tengan Alzheimer.
En mayo, la FDA aprobó otra prueba, llamada Lumipulse, que puede detectar grupos anormales de proteínas en el cerebro, conocidos como placas amiloides. Estas placas alteran la función de las células cerebrales y son un sello distintivo del Alzheimer.
No son para todos
Aunque estas pruebas son prometedoras, deben ser interpretadas por profesionales de la salud, como neurólogos, y no deben ser utilizadas como herramientas de detección en personas sin síntomas, ya que esto podría llevar a interpretaciones erróneas.
Las pruebas de sangre recién aprobadas están destinadas solo para adultos mayores que están experimentando síntomas de la enfermedad de Alzheimer. Además, la FDA dice que los resultados de las pruebas de sangre deben usarse junto con "otras evaluaciones clínicas o pruebas adicionales" para determinar las opciones de tratamiento.
Además de las imágenes cerebrales y las punciones lumbares, los médicos a menudo utilizan exámenes neurológicos y pruebas cognitivas, por ejemplo, para diagnosticar a un paciente con Alzheimer. El diagnóstico conlleva no solo un shock para quien lo recibe sino un cambio en su rutina, además de que se incorporan medicamentos, no exentos de efectos secundarios, como edema o hemorragias.
En los últimos años, la FDA ha aprobado dos medicamentos para el tratamiento del Alzheimer: el donanemab y el lecanemab. Estos medicamentos, que se administran por infusión, no curan la enfermedad pero pueden ayudar a disminuir la velocidad del deterioro en las personas que están en las etapas iniciales. Como funcionan eliminando las placas amiloides del cerebro, se debe confirmar la presencia de amiloide antes de que puedan recetarse.