Esta semana se conoció la primera imagen de Dante, el hijo primogénito de Úrsula Corberó y el Chino Darín. La foto genera una sonrisa inmediata. El recién aparece dormido plácidamente sobre el pecho de su papá que mira a cámara. Sin embargo, para muchas familias un detalle no pasó desapercibido. La cara del Chino Darín muestra evidentes signos de cansancio. El video que compartió después parece demostrarlo. Bebé y papá se muestran dormidos profundamente.
La imagen muestra y demuestra que por más que la actriz catalana y el actor argentino son famosos, jóvenes y con recursos económicos, como todos los papás del mundo deben atravesar el complejo mundo del sueño del recién nacido. Es que Dante, como todo bebé duerme mucho pero no de corrido. Por eso entre pañales y mimos surge la pregunta del millón: ¿Cuándo vamos a volver a dormir?
Ante esta pregunta, lo primero que hay que hacer es bajar la ansiedad: un recién nacido duerme mucho, pero no de corrido. Según especialistas del Hospital Alemán, un bebé duerme entre 16 y 18 horas por día. El "problema" es que este sueño se distribuye en períodos cortos de 2 a 4 horas, tanto de día como de noche.
Que duerma tan cortado no es un capricho de él ni falta de experiencia de los padres. El Hospital Garrahan explica que los recién nacidos tienen un estómago muy pequeño y necesitan alimentarse con frecuencia para recuperar su peso de nacimiento. Además, carecen de un ritmo circadiano (la capacidad de distinguir entre el día y la noche). El cerebro del recién nacido aún no distingue entre día y noche. A esta edad, no tiene desarrollado un “reloj biológico” que regule el ritmo de sueño y vigilia como el de un adulto, por lo que duermen cuando lo necesitan, independientemente de si es de día o de noche.
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Pero ya sabemos que “la naturaleza es sabia”. Este patrón dormir y despertar cada pocas horas no solo es completamente normal sino que garantiza que se alimenten con la frecuencia que su pequeño estómago necesita y favorece su desarrollo.
Conforme pasan las semanas y meses, el bebé comienza gradualmente a distinguir luz, ruido y rutina diurna de la noche silenciosa, y con el tiempo logra unir los ciclos de sueño para descansar más por la noche.
A veces, el bebé está agotado pero no logra conciliar el sueño, entrando en un círculo de irritabilidad. La Sociedad Argentina de Pediatría enfatiza que el llanto es su única forma de comunicación.
Si ya se descartó el hambre, pañal sucio o frío/calor y aún así el sueño no llega, los especialistas aconsejan probar estas técnicas:
- Contacto piel con piel: El calor de tu cuerpo regula su ritmo cardíaco y lo calma instantáneamente.
- Movimiento rítmico: El balanceo suave imita el movimiento que sentían en el útero.
- Reducción de estímulos: Bajar las luces y evitar ruidos fuertes o visitas excesivas al final del día.
Como se ve en la imagen de Dante Darín, envolver al bebé suavemente en una manta puede evitar el "reflejo de Moro" (esos saltitos bruscos que los despiertan), dándoles una sensación de contención similar al vientre materno.
Desde el Hospital Italiano de Buenos Aires, además sugieren establecer rutinas simples desde el principio para ayudar al cerebro del bebé a organizarse:
Diferenciar el día de la noche: Durante el día, mantener la casa con luz natural y ruidos habituales. A la noche, hablar en susurros y mantener la penumbra, incluso durante las tomas o cambios de pañal.
La seguridad es lo primero: La SAP es categórica: el bebé debe dormir boca arriba, en una superficie firme (colchón de cuna), sin almohadas, peluches ni chichoneras que puedan obstruir su respiración.
Identificar las "ventanas de sueño": No esperar a que esté "pasado de rosca". Si se frota los ojos, bosteza o se pone rígido, es momento de llevarlo a la cuna.
El arrullo o swaddle: Como se ve en la imagen de Dante Darín, envolver al bebé suavemente en una manta puede evitar el "reflejo de Moro" (esos saltitos bruscos que los despiertan), dándoles una sensación de contención similar al vientre materno.
Fundamental: paciencia
Entender el sueño del recién nacido es fundamental para reducir la ansiedad y disfrutar más de esta etapa. Saber que sus despertares frecuentes son normales, que su reloj interno aún se está formando y que poco a poco comenzará a dormir más seguido por la noche puede ser un gran alivio para padres primerizos.
Si en algún momento preocupan la frecuencia del sueño, cambios muy abruptos o dificultades persistentes para dormir, habrá que consultar con un pediatra o profesional de confianza, quienes pueden adaptar las recomendaciones a las necesidades particulares de tu bebé. Pero si todo marcha bien será cuestión de llenarse paciencia y saber que aunque “el pícaro sueño” a veces tarda en venir, siempre llega y sobre todo, se regulariza.