AYUDA FAMILIAS

ACV: el susto que cambió la vida de Daniela Ballester, Joaquín Furriel, Tato Young, Fernán Mirás y otras figuras

Historias reales, recuperación y un mensaje urgente. Del quirófano a la rehabilitación, el camino de Daniela Ballester, Joaquín Furriel, Tato Young, Fernán Mirás y otros protagonistas que pusieron en agenda una de las principales causas de discapacidad en adultos.

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Hay historias que sacuden porque demuestran que afectan a todos por igual sean ricos, famosos, pobres, desconocidos, adultos o ancianos. El ACV no distingue edad, fama ni oficio, varias figuras argentinas lo atravesaron y lograron salir adelante, transformando el susto en conciencia. La última persona conocida que lo padeció fue la periodista Daniela Ballester que sufrió un ACV hemorrágico que comenzó con un dolor de cabeza intenso y rigidez en el cuello. Fue internada de urgencia y evolucionó sin secuelas. “La vida me dio una nueva oportunidad”, expresó al agradecer el apoyo recibido. El conductor Tato Young vivió en 2024 la ruptura de un aneurisma cerebral: lo operaron de inmediato y, tras semanas de rehabilitación, regresó paulatinamente a su actividad, destacando la importancia de haber llegado a tiempo al quirófano.

Daniela Ballester sufrió un ACV y se recuperó

En 2016, Joaquín Furriel sufrió un ACV isquémico mientras viajaba en avión. El episodio fue inesperado, pero logró recuperarse sin secuelas motoras importantes. Años después reconoció que fue un punto de inflexión para revisar hábitos y bajar el nivel de estrés. Algo similar le ocurrió a Fernán Mirás, quien en 2021 padeció una aneurisma cerebral: fue operado, pasó por terapia intensiva y luego habló con humor del tema, agradeciendo haber sido atendido a tiempo. En el caso de Carmen Barbieri, atravesó episodios de salud vinculados a la presión arterial que encendieron alarmas sobre el riesgo vascular.

 En Argentina, aproximadamente 120.000 personas sufren un Accidente Cerebrovascular (ACV) cada año, lo que equivale a un caso cada 4 minutos, según Consenso Salud y la Universidad Favaloro.  Todos los que pudieron superar este complejo cuadro, dejan el mismo mensaje: escuchar el cuerpo puede salvar la vida. 

En 2015, Joaquín Furriel sufrió un ACV isquémico mientras viajaba en aviónLeyenda

Para entender mejor

Un accidente cerebrovascular (ACV) ocurre cuando el flujo de sangre que irriga el cerebro se interrumpe o disminuye bruscamente, impidiendo que el tejido cerebral reciba oxígeno y nutrientes. Según la Organización Mundial de la Salud, puede tratarse de un evento isquémico —cuando un coágulo bloquea una arteria— o hemorrágico —cuando un vaso sanguíneo se rompe—. En ambos casos, las neuronas comienzan a morir en cuestión de minutos.

Luego de un ACV, el periodista Tato Young regresó paulatinamente a su actividad, destacando la importancia de haber llegado a tiempo al quirófano

La Sociedad Argentina de Neurología advierte que la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo, seguida por el tabaquismo, la diabetes, el colesterol elevado, la obesidad y el sedentarismo. Desde el Hospital Alemán señalan que muchas veces el ACV es la consecuencia de años de factores mal controlados, mientras que especialistas del Hospital Italiano de Buenos Aires insisten en que la prevención y los controles periódicos pueden reducir drásticamente su incidencia. La Academia Nacional de Medicina remarca que el ACV es una de las principales causas de discapacidad en adultos, pero también una de las más prevenibles.

Fernán Mirás en 2021 padeció una aneurisma cerebral

Señales de alerta

La detección temprana es clave. La regla internacional FAST resume los síntomas más frecuentes:

  • F – Face (Cara): caída de un lado de la cara.
  • A – Arms (Brazos): dificultad o debilidad para levantar un brazo.
  • S – Speech (Habla): dificultad para hablar o lenguaje incoherente.
  • T – Time (Tiempo): actuar rápido y llamar a emergencias.

También pueden presentarse pérdida súbita de visión, mareos, dolor de cabeza intenso o falta de coordinación.

Carmen Barbieri, atravesó episodios de salud vinculados a la presión arterial que encendieron alarmas sobre el riesgo vascular

En cuanto a las consecuencias, la OMS advierte que pueden ir desde debilidad en una mitad del cuerpo hasta trastornos del habla, dificultades cognitivas o alteraciones emocionales. “Cada minuto sin tratamiento implica pérdida de millones de neuronas”, explican desde la Sociedad Argentina de Neurología, subrayando la importancia de la llamada “hora de oro”. Desde el Hospital Italiano destacan que los tratamientos actuales —como la trombólisis o la trombectomía mecánica en casos isquémicos— han cambiado el pronóstico cuando se aplican a tiempo.

La rehabilitación es un proceso clave. Puede incluir kinesiología, terapia ocupacional y fonoaudiología, además de acompañamiento psicológico

La rehabilitación es un proceso clave. Puede incluir kinesiología, terapia ocupacional y fonoaudiología, además de acompañamiento psicológico. “La recuperación no termina con el alta médica”, señalan desde el Hospital Alemán, donde destacan que el trabajo interdisciplinario mejora la autonomía y la calidad de vida. La Academia Nacional de Medicina agrega que el apoyo familiar y la adherencia a los controles son determinantes para evitar recurrencias.

El mensaje final es claro: el ACV es una urgencia médica, pero también una condición en gran parte prevenible. Controlar la presión arterial, no fumar, hacer actividad física y mantener una alimentación equilibrada no son simples recomendaciones: son decisiones que pueden marcar la diferencia entre un susto superado —como el de estas figuras públicas— y consecuencias permanentes. Porque cuando se trata del cerebro, el tiempo es vida.