En muchas cocinas del mundo, el día empieza con un sonido familiar: el chisporroteo de un huevo en la sartén. Por estas tierras, tanto médicos como nutricionistas lo recomiendan, en lugar del clásico café con leche y harinas... Muchos famosos ya lo adoptaron. Un ejemplo: las famosas avocado toasts que compartió en sus redes Wanda Nara, o la omelette que Carmen Barbieri se prepara añadiendo queso y muchas de sus seguidoras ya copiaron.
Más allá de la costumbre, la fama o del sabor, hoy en día especialistas en nutrición coinciden en que incluir huevo en el desayuno puede ser una forma simple y eficaz de comenzar la jornada con energía y buenos nutrientes.
En un contexto donde muchas personas resuelven la primera comida del día con productos ultraprocesados o muy azucarados, volver a alimentos simples y naturales gana terreno. Y el huevo aparece como uno de los protagonistas de esa tendencia.
Un alimento pequeño con gran valor nutricional
El huevo es considerado uno de los alimentos más completos desde el punto de vista nutricional. En una porción relativamente pequeña concentra proteínas, vitaminas y minerales que el organismo necesita para empezar el día.
Entre sus principales aportes se destacan:
Proteínas de alta calidad, que ayudan a mantener la masa muscular y reparar tejidos.
Vitamina D, importante para la salud de los huesos y el sistema inmunológico.
Vitaminas del complejo B, clave para el metabolismo y la producción de energía.
Colina, un nutriente asociado al buen funcionamiento del cerebro y la memoria.
Minerales como hierro y selenio, necesarios para distintas funciones del organismo.
Más energía sin hambre
Uno de los aspectos más valorados por los nutricionistas es el papel de la proteína del huevo en la primera comida del día.
Cuando el desayuno se basa en alimentos muy dulces o refinados —como facturas, galletitas o algunos cereales— el organismo suele experimentar subidas rápidas de glucosa en sangre seguidas de caídas bruscas. Eso puede provocar cansancio, hambre temprana y ganas de volver a consumir azúcar a media mañana.
El huevo, en cambio, ayuda a moderar ese proceso. Su contenido proteico favorece una digestión más lenta, evita picos de glucemia y prolonga la sensación de saciedad. En la práctica, esto puede contribuir a mantener niveles de energía más estables durante la mañana y a reducir el consumo de snacks azucarados entre comidas.
Qué dicen los especialistas
Diversas instituciones académicas respaldan estas recomendaciones. Investigadores de la Harvard T.H. Chan School of Public Health señalan que el huevo es una fuente valiosa de proteína completa y nutrientes esenciales, y que su consumo moderado puede formar parte de un patrón de alimentación saludable.
Según esta institución, incluir alimentos ricos en proteínas en el desayuno puede ayudar a mejorar la saciedad y contribuir a un mejor control del apetito a lo largo del día.
Un desayuno rápido y versátil
Otro punto a favor del huevo es su practicidad. Puede prepararse revuelto, pasado por agua, a la plancha o en una tortilla con verduras. En pocos minutos se transforma en un desayuno completo, algo especialmente valorado en rutinas cada vez más aceleradas.
Durante años el huevo cargó con cierta mala fama por su relación con el colesterol. Sin embargo, investigaciones más recientes indican que, consumido con moderación dentro de una dieta equilibrada, no representa un problema para la mayoría de las personas.
Dos ideas de desayunos con huevo fáciles y nutritivos
Además de sus beneficios nutricionales, el huevo tiene otra ventaja: permite preparar desayunos completos en pocos minutos. Estas son dos opciones simples para incorporar más proteína en la primera comida del día.
Tostada con palta y huevo
Una receta rápida, equilibrada y muy saciante.
Ingredientes
1 huevo
1 tostada de pan integral
½ palta madura
Sal y pimienta a gusto
Un chorrito de aceite de oliva (opcional)
Tostar el pan integral. Pisar la palta y untarla sobre la tostada. Cocinar el huevo a la plancha o poche.
Colocarlo sobre la tostada y condimentar con sal, pimienta y un toque de aceite de oliva.
Esta combinación aporta proteínas, grasas saludables y fibra, lo que ayuda a mantener la saciedad durante la mañana.
Omelette de verduras para el desayuno
Ideal para quienes prefieren un desayuno salado y completo.
Ingredientes
2 huevos
¼ de morrón picado
¼ de cebolla picada
Un puñado de espinaca fresca
Sal y pimienta a gusto
1 cucharadita de aceite de oliva
Batir ligeramente los huevos en un bowl y condimentar. Saltear en una sartén el morrón y la cebolla con aceite de oliva durante unos minutos. Agregar la espinaca y luego los huevos batidos.
Cocinar a fuego medio hasta que el omelette esté firme y doblar por la mitad.
El resultado es un desayuno rico en proteínas, vitaminas y minerales que puede acompañarse con una tostada integral o una fruta.