Los tatuajes dejaron de ser hace tiempo un gesto rebelde para convertirse en una forma de expresión personal que también seduce a muchas celebridades. En la Argentina hay varios ejemplos, pero pocos tan emblemáticos como los de Candelaria Tinelli, L-Gante y Juana Viale. La nieta de Mirtha luce varios muy impactantes. Entre ellos una combinación colorida de distintas flores y hojas, que ocupa casi en su totalidad, el lado izquierdo de su espalda.
L-Gante contó en distintas entrevistas que tiene más de 20 tatuajes en el cuerpo y que incluso “ya perdió la cuenta” de cuántos son exactamente. El primero se lo hizo a los 12 o 13 años, un conejito de Playboy, y desde entonces siguió tatuándose casi todos los años. También explicó el significado de algunos: por ejemplo, el “1961” en su rostro recuerda el año de nacimiento de su madre, y las tres estrellas en la frente representan a sus sobrinos.
Candelaria “Cande” Tinelli tiene alrededor de 61 tatuajes distribuidos en gran parte de su cuerpo —brazos, piernas, espalda, cuello e incluso el rostro—, aunque ella misma ha contado que muchas veces ya perdió la cuenta de cuántos tiene exactamente. Sobre su significado, explicó: “Cada uno es una marca muy importante para mí… son recuerdos, arte y momentos que viví”, y también defendió su estilo al afirmar que los tatuajes “embellecen” y forman parte de un proyecto personal de cuerpo completo.
Sin embargo, así como la tinta puede marcar una etapa de la vida, también puede aparecer el deseo de borrarla. La hija de Marcelo Tinelli según mostró en sus redes sociales, se acercó a una clínica dermatológica para borrar de su rostro el tatuaje de Hello Kitty que llevaba en la frente. En distintas ocasiones también se sometió a tratamientos con láser para atenuar tatuajes del cuello o del pecho, un proceso que requiere paciencia y varias sesiones médicas. Pero ¿qué pasaría si una persona —famosa o no— decide eliminar un tatuaje? ¿Es realmente posible borrar completamente la tinta de la piel? Y sobre todo: ¿qué riesgos y cuidados implica?
Te podría interesar
Posible pero no sencillo
Según especialistas en dermatología, hoy el método más utilizado para eliminar tatuajes es el láser médico. Este sistema funciona enviando pulsos de luz que atraviesan la piel hasta llegar al pigmento del tatuaje y fragmentarlo en partículas microscópicas. Luego el propio organismo se encarga de eliminarlas progresivamente a través del sistema inmunológico.. Desde el Servicio de Dermatología del Hospital Italiano de Buenos Aires explican que el láser “fragmenta la tinta” sin dañar la capa superficial de la piel, lo que permite obtener resultados estéticos bastante buenos cuando el tratamiento está bien indicado.
Sin embargo, es importante saber que el proceso no es inmediato. Desde el Hospital Italiano señalan que "la eliminación de un tatuaje suele requerir múltiples sesiones separadas por varias semanas o meses, ya que la piel necesita recuperarse entre cada aplicación." Además, el resultado depende de varios factores: el tamaño del tatuaje, el tipo de tinta, la profundidad del pigmento y hasta los colores utilizados. Por ejemplo, el negro y el rojo suelen responder mejor al tratamiento que otros tonos más complejos.
Los especialistas coinciden en que el primer paso siempre debe ser una consulta médica con un dermatólogo. En centros hospitalarios o clínicas dermatológicas se realiza una evaluación completa de la piel antes de iniciar el procedimiento. Allí se analiza el tipo de tatuaje, el estado de la piel y la tecnología láser más adecuada para cada caso. Este enfoque médico es clave porque intentar eliminar tatuajes con métodos caseros o productos de venta libre puede provocar irritaciones, cicatrices o cambios de pigmentación.
Para tener en cuenta
Otra de las preguntas más frecuentes tiene que ver con el dolor. El tratamiento con láser puede generar una sensación similar a la del tatuaje original. Por eso, en muchos casos se aplica previamente una crema anestésica tópica para disminuir la molestia durante la sesión. Después del procedimiento también pueden aparecer enrojecimiento, pequeñas costras o inflamación en la zona tratada, efectos que suelen ser temporales.
El costo es otro factor importante a tener en cuenta. El precio del tratamiento varía según el tamaño del tatuaje, la cantidad de sesiones necesarias y la tecnología utilizada. De hecho, muchos especialistas señalan que quitar un tatuaje suele resultar más caro que hacerlo.
La cantidad de sesiones suele ser en promedio de 6 a 12, con intervalos de varias semanas entre cada sesión para permitir la eliminación y recuperación de la piel. El público que suele buscar borrar sus dibujos promedia los 25 y 35 años. Las razones suelen ser por motivos personales o profesionales como aspirantes a fuerzas de seguridad ya que los efectivos no deben lucir tatuajes
Por último, los dermatólogos recuerdan algo fundamental: aunque las técnicas actuales son cada vez más eficaces, la piel no siempre vuelve exactamente a su estado original. En algunos casos puede quedar una leve marca o una variación de color. Por eso, antes de tatuarse —o de borrarlo— lo más importante sigue siendo informarse bien y consultar con profesionales especializados. Una decisión que, como saben muchas celebridades, puede acompañar toda una etapa de la vida… o convertirse en una historia que después se quiere borrar.