CORAZÓN A SALVO

Qué cambió con las nuevas guías médicas de 2026 para manejar el colesterol y disminuir el riesgo de infarto

Publicadas por once asociaciones médicas de EE.UU, sirven de referencia en el mundo y modifican lo que se hizo en los últimos diez años.

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La dislipidemia- como se llama a los niveles anormales de uno o más lípidos o lipoproteínas en la sangre, incluidos el colesterol y los triglicéridos-  es uno de los considerados riesgos cardiovasculares importantes. El colesterol, como estrella de este equipo que no debe descontrolarse, al parecer no es el villano de la película.

Junto con la inflamación, el exceso de grasa depositada en las arterias y otros factores como el tabaquismo, el síndrome metabólico y la genética, se genera un proceso que puede terminar en infarto o ACV.

La dieta baja en grasas saturadas no siempre ayuda a nivelarlo y al hilar más fino, empiezan a aparecer otros actores de esta película: 

Esto es justamente lo que hicieron once asociaciones médicas estadounidenses, que reevaluaron al colesterol y publicaron el 20 de marzo pasado una nueva guía, con los valores que serían óptimos para prevenir la muerte y morbilidad por causas cardiovasculares, a la luz de las investigaciones de los últimos años. 

Cuáles son las novedades

La guía consolida recomendaciones basadas en evidencias para el manejo de las dislipidemias en un solo documento, con el objetivo de reducir el riesgo de que las personas desarrollen enfermedad cardiovascular aterosclerótica (atherosclerotic cardiovascular Disease, ASCVD).

El cambio fundamental es que se calcula con más exactitud el riesgo. El LDL, o lipoproteína de baja densidad, es el foco de las nuevas guías. "Un colesterol de las LDL más bajo durante más tiempo, al igual que una presión arterial más baja durante más tiempo, ofrece una protección mucho mayor contra el futuro de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares”, declaró Roger Blumenthal, presidente del comité de redacción de la guía, director del Johns Hopkins Ciccarone Center for the Prevention of Heart Disease.

Una novedad en las directrices es el uso de una calculadora de riesgo de enfermedad cardiovascular más moderna -Predicting Risk of Cardiovascular Disease EVENTs (PREVENT). Aquí se divide a las personas en categorías de riesgo actualizadas:  el riesgo de ASCVD a 10 años como bajo (menor al 3 por ciento), límite (entre el 3 y el 4 por ciento), intermedio (entre el 5 y el 9 por ciento) y alto (10 por ciento o más). Estas categorías de riesgo guían las decisiones de tratamiento: si mejorar hábitos o sumar medicación. 

Mientras opiniones especializadas indican que en realidad, el riesgo asociado al colesterol se sobreestimó en los últimos años y por ello, estas guías pueden servir para ir más específicamente en cada caso. 

Quiénes tienen más riesgo

Entre los factores de riesgo que se asocian a los valores de colesterol se incluyen:

  • antecedentes familiares de enfermedades cardíacas
  • enfermedades inflamatorias crónicas (como lupus o artritis reumatoide)
  • afecciones cardiometabólicas, como sobrepeso/obesidad, diabetes o enfermedad renal crónica
  • ascendencia de mayor riesgo (sur de Asia o filipina u otros grupos ancestrales con un mayor riesgo de desarrollar aterosclerosis)
  • marcadores de riesgo reproductivo, incluida la menopausia precoz, la preeclampsia y la diabetes gestacional.

Qué pasó con el colesterol bueno

Mucho se habló del llamado colesterol bueno, o HDL, que colabora con el transporte de la grasa fuera del organismo y tiene un efecto antiinflamatorio. Sí, ese mismo que hizo famosos a los Omega 3, a las semillas de chia y otras grasas " saludables". La proporción con el colesterol LDL se consideraba importante y ahora, ya no tanto.

“Tener niveles saludables  de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL-C), tradicionalmente considerados como colesterol ‘bueno’, no es necesariamente una carta para ‘salir de la cárcel’”, dijo Blumenthal. Y agregó: “La medición de otros biomarcadores puede brindar un panorama más completo del riesgo cardiovascular de una persona y ayudar a fundamentar decisiones sobre si es necesario un tratamiento para reducir los lípidos más temprano que tarde o si se justifica un tratamiento más intensivo”

Se ha enfatizado en investigar a esos marcadores adicionales, como la lipoproteína(a) [Lp(a)], la apolipoproteína B (apoB), la proteína C reactiva de alta sensibilidad (hsCRP) y los triglicéridos elevados, para refinar el riesgo de un individuo de tener ASCVD. Los objetivos de colesterol LDL-C y no HDL-C vuelven a estar incluidos en las nuevas directrices.

Cuáles son los valores recomendados

  • Para prevenir un primer infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular, el objetivo de colesterol LDL debe ser inferior a 100 mg/dl
  •  Para las personas con riesgo límite o intermedio e inferior a 70 mg/dl en las personas que tienen riesgo alto.
  • Para las personas con ASCVD que tienen un riesgo muy alto de tener eventos de ASCVD, el objetivo de  LDL debe ser inferior a 55 mg/dl para la prevención secundaria de eventos cardíacos.

La primera acción es siempre modificar hábitos

Dormir más de 7 horas, no fumar, incorporar actividad física de acuerdo a la indicación médica y una alimentación balanceada siguen siendo las formas básicas de regular el colesterol, malo o no tan malo. La estatinas son la medicación que más de utiliza cuando esto no resulta suficiente y a ellas se han sumado otros fármacos.

En la guía, llegado este punto se recomienda agregar terapias sin estatinas:  Dependiendo del nivel de riesgo y las características del paciente, las opciones basadas en las evidencias incluyen ezetimiba o ácido bempedoico (un agente oral más nuevo);  o un anticuerpo monoclonal PCSK9, una terapia inyectable.