MAL DE MUCHOS

Los alimentos que hay en tu cocina y alivian la acidez estomacal

Afecta a millones de personas en el mundo y está vinculada casi siempre a la comida. En ella también podemos encontrar alivio.

Escrito en SALUD el

Cuando aparece, es difícil de ignorar: Una sensación de ardor que sube por la garganta, a veces con dolor en la zona del estómago o hinchazón, puede empezar poco después de algunas comidas o bebidas. La acidez estomacal  es uno de esos problemas comunes que afectan a millones de personas, sobre todo adultas, pero que sea común no quiere decir que no tenga importancia: cuando se hace recurrente lesiona el estómago, puede volverse crónica y empeorar hasta causar gastritis o úlceras.

Se produce cuando el ácido del estómago asciende hacia el esófago, generando una sensación de ardor en el pecho o la garganta, síntoma típico del reflujo gastroesofágico. Aunque puede aparecer de forma ocasional, si es frecuente casi siempre está vinculada a lo que comemos, cómo y cuándo lo hacemos.

Según la Fundación Favaloro, hasta un 30% de la población presenta síntomas de reflujo en algún momento y los hábitos alimentarios son fundamentales para manejarla adecuadamente.  En la misma línea, la Sociedad Argentina de Gastroenterología advierte que la dieta debe adaptarse a cada paciente, aunque coincide en que reducir grasas, alcohol y comidas irritantes es una de las claves para controlar la acidez.

Qué comer cuando hay acidez

La dieta cumple un rol clave tanto en la prevención como en el alivio de los síntomas. Debemos elegir alimentos de fácil digestión, bajos en grasa y poco irritantes. Además, es importante comer en porciones pequeñas y distribuir las comidas a lo largo del día, evitando tanto que el estómago esté vacío muchas horas como pasar a llenarse en exceso. 

Esta es la lista de los alimentos que ayudan al estómago a recuperarse, los mejores para comer si hay acidez.

  • Avena, arroz y cereales integrales suaves: ayudan a absorber el ácido y aportan saciedad evitando la sobrecarga del estómago.

  • Banana y manzana: frutas no ácidas que protegen la mucosa gástrica con sus fibras.
  • Verduras cocidas como zapallo, zanahoria o zapallito, que son livianas y fáciles de digerir.
  • Carnes magras (pollo, pavo, pescado) que aportan proteínas sin estimular en exceso la secreción ácida.
  • Yogur natural: puede favorecer el equilibrio digestivo gracias a sus probióticos.
  • Infusiones que desinflaman: la manzanilla y en especial el jengibre son ideales para tomar en infusión cuando hay acidez. 

 

Las bombas que debemos evitar

Así como hay opciones que ayudan, existen otras que pueden agravar la acidez al relajar el esfínter esofágico o aumentar la producción de ácido. Estos alimentos no afectan a todas las personas por igual, pero suelen ser los más reportados como irritantes. Puedes descubrir fácilmente cuáles son los que te afectan. 

Entre los principales desencadenantes se encuentran:

Comidas grasas o fritas. El queso derretido de la pizza o los gratinados, las carnes muy doradas o peor aún " quemaditas", por ejemplo.

Chocolate y dulces, como el dulce de leche, la miel, las golosinas.

Café y bebidas con cafeína. El café torrado o instantáneo, el mate e incluso el té cargado pueden empeorar la acidez.

Alcohol. Ninguna bebida alcohólica ( ni siquiera las más livianas) cae bien en el estómago.

Cítricos y tomate. Estos alimentos ácidos causan una respuesta inmediata, aún si están cocidos.

Comidas picantes o muy condimentadas. En reemplazo de estos sabores intensos, conviene recurrir a hierbas aromáticas.

Bebidas gaseosas. Incluso las que no contienen azúcar pueden causar molestias.

 

Gastritis por medicamentos: un factor a tener en cuenta

Otro cuadro frecuente vinculado a la acidez es la gastritis inducida por ciertos fármacos. En especial, el uso prolongado o inadecuado de medicamentos como el ibuprofeno, la aspirina, el diclofenac y todos los AINES, aún los de venta libre. También algunos corticoides pueden irritar la mucosa del estómago, debilitando su barrera protectora frente al ácido gástrico. Esto favorece la aparición de ardor, dolor abdominal e incluso lesiones más profundas.

Por eso, los especialistas recomiendan evitar la automedicación, respetar las dosis indicadas y, en muchos casos, acompañar estos tratamientos si son necesarios con protectores gástricos bajo supervisión médica.

Hábitos que también marcan la diferencia

Más allá de la dieta, cuando la acidez es una molestia habitual podemos reducirla si:

Evitamos acostarnos inmediatamente después de comer

Dormimos apoyándonos sobre el lado izquierdo del cuerpo, lo que favorece el vaciado del estómago. 

Elevamos levemente la cabecera de la cama

Mantenemos cómoda la zona abdominal sin apretarla con ropa ajustada

Comemos porciones pequeñas y evitamos que el estómago se sobrecargue

Nos mantenemos hidratados, tomando agua en distintos momentos del día. Un buen trago de agua fría es, de hecho, una solución temporaria pero eficaz a un episodio de acidez.

 

Cuándo consultar

Si la acidez es persistente, intensa o se acompaña de otros síntomas como dificultad para tragar o dolor torácico, es fundamental consultar a un profesional de la salud, para obtener un tratamiento personalizado y consistente.

La acidez, en resumen, no es para ignorar. Más allá de la medicación específica como el omeprazol o los antiácidos y protectores gástricos, adoptar una alimentación adecuada no solo alivia los síntomas, sino que también contribuye a una mejor salud digestiva en el largo plazo.