El dolor de hombro es una de las molestias más frecuentes a partir de los 40 años. La razón no es casual: con el paso del tiempo, el desgaste articular, la pérdida de masa muscular y los hábitos posturales comienzan a pasar factura. De hecho, los trastornos de hombro están entre las principales causas de consulta en atención primaria y fisioterapia. La buena noticia es que la mayoría de los casos mejora con diagnóstico adecuado, fisioterapia y cambios en el estilo de vida.
¿Por qué aparece el dolor de hombro con la edad?
El hombro es la articulación más móvil del cuerpo, pero también una de las más inestables, por lo que puede ser especialmente vulnerable. A partir de los 40, es común que las causas del dolor no sean únicas, como en una lesión deportiva; sino que suelen combinarse, lo que explica por qué el dolor puede volverse persistente.
Entre las causas más comunes, instituciones y fisioterapeutas coinciden en:
Desgaste y envejecimiento ( más comunes en personas +50)
- Artrosis o artritis
- Degeneración del cartílago
- Espolones óseos
Lesiones de tejidos blandos ( por trabajo o exceso de ejercicio)
- Tendinitis del manguito rotador
- Bursitis (inflamación de la bursa)
- Desgarros tendinosos
Problemas funcionales ( común en adultos jóvenes)
- Mala postura prolongada (trabajo en computadora)
- Sobrecarga muscular o movimientos repetitivos
- Estrés acumulado en cuello y hombros
Otras causas frecuentes
- Hombro congelado (capsulitis adhesiva)
- Pinzamiento
- Dolor referido desde la columna cervical
Lo que podemos hacer en casa
Antes de pensar en tratamientos complejos, existen medidas simples respaldadas por fisioterapia que pueden mejorar el dolor:
Aplicar frío o calor
Hielo: útil en la inflamación aguda
Calor: para contracturas musculares
Movimiento suave
Evitar la inmovilización total
Ejercicios pendulares o movilidad controlada
Corregir la postura
Ajustar altura de pantalla y silla
Evitar encorvar los hombros
Descanso relativo
Reducir actividades que generen dolor, pero sin dejar de moverse
Estas medidas forman parte del abordaje inicial recomendado por fisioterapeutas y guías clínicas.
Los tratamientos, enfocados en la movilidad
Cuando el dolor persiste, el tratamiento debe adaptarse a la causa específica. El médico puede indicar estudios de imágenes, para identificar la causa del dolor y su evolución. También, recetar antiinflamatorios y en casos específicos, indicar infiltraciones.
En casos severos, como roturas de tendones, fracturas o incluso con artrosis avanzadas se utiliza cirugía, generalmente por artroscopía que es menos invasiva que las convencionales.
Pero la evidencia muestra que la fisioterapia es, para la mayoría de las personas, la primera línea del tratamiento, sobre todo para lograr efectos a largo plazo.
Se utilizan estiramientos, masajes, reeducación postural, magnetoterapia, por ejemplo, con el objetivo de recuperar movilidad y reducir el dolor.
Señales de alerta que no conviene ignorar
El dolor de hombro se presenta muchas veces como una molestia que va a incrementándose y a menudo lo tomamos como algo propio del paso del tiempo o la falta de actividad física, pero no debe ignorarse ni naturalizarse. Aunque muchas molestias son benignas, los especialistas recomiendan consultar enseguida si aparecen, ya que pueden indicar problemas serios de salud, dolores en el hombro intensos con estas características:
Dolor nocturno que no mejora
Pérdida de fuerza o de movilidad
Dolor que se irradia al brazo
Inflamación o rigidez marcada