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Otoño y alimentación: cómo la temperatura de nuestra comida puede afectar la salud

Mientras el cuerpo está adaptándose del calor extremo sufrido y enfrenta clima más frío, un detalle que para muchos es menor cobra importancia. Qué recomienda la medicina.

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Con la llegada del otoño, el cuerpo entra en una etapa de adaptación. Las mañanas frías, los mediodías templados y las noches frescas generan un escenario donde la temperatura de los alimentos cobra un rol más importante de lo que parece. No se trata solo de preferir una sopa caliente o una ensalada fría: la ciencia y tradiciones milenarias coinciden en que esto puede impactar en la digestión, la inmunidad y el bienestar general.

El desafío del otoño: cambios bruscos y riesgos invisibles

Durante esta estación, los alimentos pueden pasar más tiempo a temperatura ambiente sin que lo notemos. Esto es clave porque:

  • Existe una franja entre 5 °C y 60 °C donde proliferan bacterias.

  • Un plato cocido que “se enfría en la cocina” puede volverse riesgoso si no se refrigera a tiempo.
  • Las viandas o comidas preparadas pueden perder cadena de frío con facilidad.

 

 Caliente, pero no hirviendo: cuidar la mucosa digestiva

Los platos calientes son protagonistas de la temporada: sopas, guisos, infusiones. Pero hay un matiz importante: Consumir alimentos muy calientes puede irritar la garganta y el esófago, aumentando el riesgo de lesiones, incluso precancerosas. Lo ideal es ingerirlos templados o moderadamente calientes, no humeantes. Este hábito simple protege los tejidos digestivos y mejora la tolerancia, especialmente en personas con acidez o sensibilidad.

Qué dice la medicina de los alimentos fríos

Por lo general, no deberían afectar si están bien conservados. Sin embargo, estudios recientes como el de la Universidad de San Diego (EE:UU) indican que a menudo, generan molestias digestivas, porque ralentizan el proceso. Se ha verificado que un importante porcentaje de mujeres nota distensión y aumento de los cólicos consumiendo alimentos fríos durante la menstruación.

Es bueno saber que parte de la población mundial, que vive en países asiáticos, evita el consumo de alimentos y líquidos fríos de acuerdo con los principios de las medicinas tanto ayurvédica como tradicional china.

El frío apaga el "fuego digestivo" necesario para que se procesen los alimentos y genera un esfuerzo extra en el organismo, según estas medicinas.

Según la medicina tradicional china, el otoño está asociado al pulmón y al intestino grueso, órganos vinculados con la inmunidad y la energía vital. El consumo de alimentos y bebidas frías debilita según esta medicina el procesamiento de los alimentos, haciendo al organismo más vulnerable a los resfríos y a la fatiga. También se indica que en otoño se deben disminuir los alimentos crudos.

 

Qué elegir en otoño (según ciencia y tradición)

Un punto interesante es que ambas miradas coinciden en varios aspectos:

  • Sopas, caldos y cremas de verduras
  •  Infusiones calientes (sin exceso de temperatura)
  •  Alimentos recién preparados
  •  Platos templados en lugar de fríos directos de heladera

 

Claves prácticas para esta temporada

  • No dejes comidas cocidas a temperatura ambiente más de 1–2 horas
  • Refrigerá rápido las sobras
  • Evitá consumir alimentos muy calientes
  • Preferí bebidas a temperatura ambiente o tibias
  • Escuchá tu cuerpo: en otoño suele pedir calor.

 

Más allá de los gustos personales, es bueno saber que el conocimiento médico aconseja que le demos más preponderancia a los alimentos cocidos, tibios o calientes durante el otoño.