DORMIR MEJOR

Las causas ocultas del insomnio que más se ignoran, según una especialista del sueño

La mayoría de las dificultades para dormir se deben a ellas. Detectar estos desencadenantes puede mejorar el descanso.

Escrito en SALUD el

Dormir mal no siempre tiene una explicación evidente. Muchas personas creen que el insomnio aparece solamente por estrés o preocupaciones, pero detrás de los despertares nocturnos y la dificultad para conciliar el sueño también pueden esconderse otros factores menos conocidos.

Cambios hormonales, hábitos cotidianos, ciertos medicamentos o incluso el uso del celular antes de dormir pueden afectar la calidad del descanso sin que la persona lo relacione directamente.

Según explica Dra. Odile Romero Santo Tomás, especialista en Medicina del Sueño del Hospital Quirón Salud de Barcelona ( España) existen distintas causas del insomnio que suelen pasar desapercibidas y que pueden alterar el sueño de manera sostenida. " Muy pocas personas las tienen en cuenta y realmente son muy frecuentes", dice.

El insomnio no siempre tiene que ver solo con el estrés

Aunque el estrés emocional es una de las causas más frecuentes, no es la única. La especialista señala que algunos trastornos hormonales, la menopausia, las enfermedades de tiroides y la apnea del sueño también pueden interferir con el descanso nocturno.

En muchos casos, la persona siente cansancio constante, se despierta varias veces durante la noche o tiene sueño liviano sin identificar qué está provocando el problema. " Cada persona trae su historia y el sueño se entrelaza con la edad, con enfermedades, con emociones. Hay que investigar en profundidad, sobre todo en pacientes que viven solos", explica la especialista.

La apnea del sueño, por ejemplo, puede causar microdespertares repetidos que fragmentan el descanso, incluso cuando la persona no llega a recordarlos al día siguiente. Puede causar ronquidos o no. 

Los hábitos cotidianos que pueden empeorar el sueño

Hay conductas diarias que muchas veces parecen inofensivas, pero que pueden alterar el ciclo del sueño.

Entre ellas:

  • consumir cafeína durante la tarde o noche
  • tomar alcohol antes de dormir
  • acostarse en horarios irregulares
  • usar pantallas hasta último momento
  • hacer ejercicio intenso muy cerca de la hora de acostarse

“El alcohol puede facilitar el inicio del sueño, pero dificulta mantenerlo durante la noche”, explica la especialista.

También destaca que la falta de actividad física puede influir negativamente en el descanso, ya que el cuerpo necesita cierto nivel de movimiento diario para regular mejor los ciclos de sueño y vigilia.

Cómo afecta el estrés emocional al cuerpo

Muchas veces el cuerpo está agotado, pero la mente sigue activa. Pensamientos repetitivos, ansiedad, preocupaciones o estados de tensión emocional pueden dificultar el proceso natural de relajación necesario para dormir.

El estrés sostenido suele reflejarse en:

  • despertares frecuentes
  • dificultad para conciliar el sueño
  • sueño superficial
  • sensación de cansancio al despertar

La especialista señala que técnicas de manejo del estrés, como la meditación o la terapia cognitivo-conductual, pueden ayudar a mejorar la calidad del descanso.

La alimentación también influye más de lo que parece

Lo que se consume durante el día puede impactar directamente en el sueño nocturno. Dietas con exceso de azúcares y carbohidratos refinados pueden afectar negativamente el descanso, mientras que algunos nutrientes participan en la regulación muscular y nerviosa.

Entre los alimentos ricos en magnesio y potasio que suelen asociarse con un mejor descanso se encuentran:

  • banana
  • frutos secos
  • semillas
  • vegetales de hoja verde
  • legumbres

Además, cenar muy pesado o demasiado tarde puede generar digestiones más lentas y aumentar la incomodidad durante la noche.

El impacto de las pantallas antes de dormir

Uno de los hábitos más asociados al insomnio moderno es el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse.

La luz azul emitida por celulares, tablets y computadoras puede interferir con la producción de melatonina, la hormona vinculada al sueño. Por eso, cada vez más especialistas recomiendan establecer un período “sin pantallas” durante los minutos previos a dormir.

Leer, escuchar música tranquila, bajar la intensidad de las luces o tomar una infusión caliente son algunas de las rutinas que muchas personas comenzaron a incorporar para ayudar al cuerpo a relajarse.

Cuándo conviene consultar

Aunque atravesar noches aisladas de mal descanso es habitual, los especialistas recomiendan consultar con un profesional cuando:

  • el insomnio se vuelve frecuente
  • el cansancio afecta la vida cotidiana
  • aparecen ronquidos intensos o pausas respiratorias
  • hay despertares constantes
  • el problema dura varias semanas

Dormir bien depende de muchos factores y, en ocasiones, las causas del insomnio pueden estar más relacionadas con hábitos cotidianos o cambios físicos que con el estrés en sí mismo. Detectar esos pequeños desencadenantes puede ser el primer paso para recuperar un descanso más profundo y reparador.