En el universo de los edulcorantes, con tantas variedades posibles, no siempre es fácil elegir. Ahora en Argentina se abre una posibilidad más, que viene de Oriente. El Fruto del monje todavía es un gran desconocido para la mayoría de los consumidores argentinos, pero eso podría cambiar pronto: El Gobierno oficializó la incorporación de su extracto al Código Alimentario Argentino y abrió la puerta para que este endulzante natural empiece a aparecer con más frecuencia en bebidas, productos light y alimentos sin azúcar.
En otros países, especialmente en Estados Unidos y Asia, se conoce hace décadas pero su uso en productos donde se lo menciona como monk fruit gana espacio dentro de una tendencia cada vez más fuerte: reducir el consumo de azúcar sin resignar sabor dulce. Ahora, con la aprobación local, la industria alimentaria podrá utilizarlo formalmente en distintas formulaciones.
Una fruta súper dulce
La fruta del monje, conocida científicamente como Siraitia grosvenorii o luo han guo, es un pequeño melón verde originario del sur de China, cultivado tradicionalmente por monjes budistas desde el siglo XIII. Se utilizaba en la medicina tradicional para aliviar resfriados, dolor de garganta y estreñimiento. Su uso como edulcorante se popularizó en Occidente a partir de los años 1980.
Contiene compuestos naturales extremadamente dulces llamados mogrósidos, capaces de endulzar mucho más que el azúcar común utilizando cantidades mínimas, ya que tiene un poder endulzante que se calcula en unas 200 veces más que el azúcar convencional.
Además, los mogrósidos presentes en este fruto poseen propiedades antioxidantes, las cuales pueden contribuir a proteger al organismo del daño celular causado por los radicales libres. Esto se asocia con un menor riesgo de enfermedades crónicas y un mejor funcionamiento del sistema inmunológico.
La aprobación en Argentina llega en un momento donde los hábitos de consumo vienen cambiando fuerte. Cada vez más productos destacan en sus envases frases como “sin azúcar agregado”, “reducido en calorías” o “endulzado naturalmente”. En ese escenario, el fruto del monje aparece como un nuevo jugador en un mercado que hasta ahora estaba dominado por la stevia y otros edulcorantes.
Ventajas y desventajas
El fruto del monje permite elaborar endulzantes aptos para diabéticos, en polvo y líquidos, que mantienen su sabor estable con la cocción y justamente, parte de su atractivo tiene que ver con el sabor. Muchas personas consideran que deja menos regusto amargo que otros endulzantes naturales. Además, el hecho de que provenga de una fruta le da una imagen más cercana a lo “natural”, una característica cada vez más valorada por los consumidores.
Sin embargo, los especialistas remarcan que eso no significa automáticamente que sea perfecto o que pueda consumirse sin límites. Uno de los puntos a tener en cuenta es que muchos productos comerciales no utilizan extracto puro, sino mezclas con otros ingredientes y edulcorantes.
Por eso recomiendan prestar atención a las etiquetas. En muchos casos, el fruto del monje aparece combinado con:
- eritritol
- stevia
- maltodextrina
Otro factor que probablemente influya en su expansión es el precio. Como todavía es un ingrediente relativamente nuevo y menos difundido, los productos elaborados con fruto del monje suelen ser mucho más caros que los endulzados con edulcorantes tradicionales y aún no se producen en el país.