MEDICINA

Escoliosis en adultos: por qué los expertos recomiendan tratarla aunque no cause dolor

Puede ser una secuela de la infancia o producto de un desgaste en la edad adulta y al producir que el cuerpo quede desalineado, a menudo causa limitación de movimiento, daño en articulaciones y menor calidad de vida. Cuáles son los tratamientos sin cirugía que más se usan hoy.

Escrito en SALUD el

Cuando se habla de escoliosis, la mayoría imagina a niños o adolescentes. Pero la realidad es otra: la escoliosis —esa curvatura lateral de la columna vertebral— es incluso más frecuente entre los adultos que entre los jóvenes. Muchos adultos la tienen y no lo saben, porque no siempre produce síntomas evidentes. Y sin embargo, cuando avanza sin atención, sus consecuencias sobre el cuerpo y la calidad de vida pueden ser significativas.

Según los expertos, nunca es tarde para tratarla, previniendo las consecuencias que causa la desalineación corporal.

Una condición que no siempre avisa

En adultos, la escoliosis puede ser una continuación de una curva que ya estaba presente en la infancia —y que fue quedando en el olvido— o puede desarrollarse más tarde en la vida como consecuencia del desgaste natural de la columna. En ambos casos, el problema suele instalarse de manera silenciosa. 

Cuando sí aparecen síntomas, el más frecuente es el dolor de espalda. Pero la escoliosis no se queda ahí. Si la curva está en la parte superior de la espalda, puede limitar la capacidad de rotar el tronco y mover los hombros y el cuello. Una curva en la zona lumbar puede generar problemas en las caderas. La desalineación corporal puede hacer que una pierna quede funcionalmente más corta que la otra, lo que suma presión sobre la rodilla, la cadera o el tobillo del lado más cargado. 

A esto se suma fatiga muscular al estar de pie o caminar, rigidez y, en casos severos, dificultad para respirar cuando la curvatura afecta la posición de las costillas. 

El cuerpo alineado: mucho más que una cuestión postural

Tratar la escoliosis en la adultez no es solo una decisión estética ni tampoco algo reservado para casos extremos. Es, fundamentalmente, una decisión de calidad de vida. Un cuerpo más alineado se mueve mejor, duele menos y tiene más reservas para las actividades cotidianas: caminar, sentarse, trabajar, descansar.

Especialistas del Mass General Brigham lo sintetizan así: "Con fisioterapia y ejercicio, se puede mantener una mejor postura y así ayudar a prevenir la necesidad de cirugía, porque es posible sentirse mejor una vez que se logra una postura más equilibrada". 

La cirugía, en la mayoría de los casos, no es necesaria. La fisioterapia es generalmente todo lo que se necesita, enfocada en aliviar el dolor y mantener la función. La cirugía solo se considera cuando la curva avanza a un ritmo rápido o hay compresión de nervios.

Qué dice la evidencia sobre el tratamiento

Los resultados del tratamiento conservador son alentadores. Un estudio con 144 pacientes adultos que siguieron un programa combinado de corset y ejercicios específicos durante dos años mostró que el 68% no tenía dolor al finalizar el tratamiento, y el 67% presentó mejoras visibles en postura y apariencia. 

También son convenientes los masajes realizados por profesionales, para trabajar aquellos músculos que están más estirados de lo normal y otros que se encuentran acortados.

El método más respaldado científicamente para el tratamiento de la escoliosis es el método Schroth, una forma de fisioterapia específica que combina ejercicios de respiración, entrenamiento de fuerza y toma de conciencia postural. Un terapeuta especializado enseña al paciente a fortalecer músculos específicos y a respirar siguiendo un patrón que ayuda a re-entrenar el cuerpo hacia una postura más equilibrada.

Lo que hace especial a este método es que los ejercicios se realizan frente a un espejo para que la persona vea cómo se coloca y se mueve su cuerpo, y el objetivo es que esa corrección se traslade también a las actividades cotidianas, no solo al momento del ejercicio. 

Dos ejercicios para empezar a cuidar la columna

Si bien cualquier programa debe ser indicado y supervisado por un profesional, hay dos tipos de ejercicios que aparecen de forma consistente en el tratamiento de la escoliosis en adultos:

Autoestiramiento con elongación axial: de pie o sentado, se busca "crecer" desde la coronilla hacia arriba, alargando la columna sin forzarla. Este autoestiramiento se realiza antes de cualquier ejercicio de corrección, ya que es necesario primero eliminar el decaimiento postural que produce un aumento de las curvaturas. 

Fortalecimiento del core: ejercicios suaves de activación de la musculatura abdominal profunda y paravertebral, que actúan como "corsé natural" para sostener la columna. Disciplinas de bajo impacto como el pilates, el yoga y el tai chi pueden ayudar a mejorar la flexibilidad del tronco y la amplitud de movimiento. 

El primer paso: la consulta

La escoliosis en adultos no es una sentencia ni algo que haya que resignar como "parte del envejecimiento". Es una condición tratable, con herramientas accesibles y resultados concretos. La clave está en no esperar a que el dolor se vuelva insoportable para buscar ayuda.

Una consulta con un médico fisiatra o un fisioterapeuta especializado permite evaluar el grado de curvatura, los síntomas presentes y el plan de tratamiento más adecuado para cada persona. Porque un cuerpo más alineado no solo duele menos: también se mueve con más libertad, se cansa menos y —en definitiva— vive mejor.