EL CAMINO HACIA LA AUTOESTIMA

"No es fácil gustarse": Gabriel Rolón y las claves para sentirse bien con uno mismo

Aceptarse implica transitar la "lucha muy feroz" entre quienes somos y ese ideal de perfección que nos empuja a sentir que nunca somos suficiente. El Licenciado nos propone dejar de perseguir modelos inalcanzables para aprender a "ponernos amor a eso que nos tocó"

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Escrito en SALUD el

Aceptarse a uno mismo no es un destino al que se llega de un día para otro, sino un proceso complejo que involucra desarmar mandatos y entender cómo nos hemos construido. Según el Lic. Gabriel Rolón, el punto de partida es comprender que nuestra identidad está ligada irremediablemente a nuestra materia. Citando a Freud, el analista recuerda que "el yo es antes que nada un yo corporal". Antes que nuestra personalidad o nuestra historia, somos un cuerpo, pero un cuerpo que no es puramente biológico.

El cuerpo atravesado por la palabra

En diáologo con el programa Perros de la calle conducido por Andy Kusnetzoff, Rolón explicó que el ser humano tiene una característica única: su cuerpo está "atravesado por el lenguaje". Desde que nacemos, las palabras de los demás —especialmente de los padres— empiezan a formar parte de nuestra anatomía psíquica. "Mira qué lindo", "mira qué gordo", o "él es muy torpe" son frases que se graban y terminan marcando cómo nos movemos y cómo nos sentimos.

Rolón explica que estas etiquetas externas a menudo se internalizan de forma cruel. Un ejemplo es la construcción de lo que los psicólogos llaman el "esquema corporal", que es la interiorización subjetiva de nuestro físico. Por eso, una persona puede verse de una manera que no coincide con la realidad objetiva: "No importa la realidad, importa que esa realidad se contradice con su esquema corporal... es como vos te percibís".

La lucha entre quiénes somos y quiénes querríamos ser

El camino hacia la autoestima se ve obstaculizado por una "lucha muy feroz en todo ser humano entre quién cree que es y quién querría ser". En términos psicológicos, es la tensión entre el "yo" y el "ideal del yo", ese modelo de perfección (muchas veces hegemónico o inalcanzable) que nos empuja a sentir que nunca somos suficientes.

Rolón enfatiza que "no es fácil gustarse", incluso para aquellas personas que cumplen con los cánones de belleza, ya que el temor a alejarse de ese ideal o a envejecer genera una inseguridad constante. En este sentido, critica el culto moderno a la juventud, aclarando que "la juventud no me parece un mérito... no es fruto de ningún esfuerzo, simplemente te tocó". El verdadero desafío es aceptar el paso del tiempo y no quedar "melancolizados" en una versión pasada de nosotros mismos.

Encontrar el "brillo" personal

Para aprender a gustarse más, es fundamental identificar dónde ubicamos nuestro valor, aquello que los analistas llaman el "brillo fálico". El Licenciado propone preguntarse: "¿Dónde ubico yo el valor que tengo y cuánta fuerza tengo para sostener lo que para mí es importante cuando no es lo que los demás esperan de mí?".

Aceptarse implica trabajar la cabeza para entender que la opinión de los demás tiene un límite y que no debemos enfermarnos para sostener una imagen que solo busca la aprobación ajena. La autoestima real surge cuando dejamos de intentar ser un producto para otros y empezamos a "ponernos amor a eso que nos tocó", con nuestras virtudes y nuestras faltas.

En última instancia, el Licenciado nos invita a ser conscientes de que somos "soñantes que transitamos por el camino del tiempo" y que nuestra mayor responsabilidad es hacernos cargo del presente que nos toca habitar.