Yanina Latorre vivió una noche cargada de emoción en LAM, el programa que la tuvo como una de sus figuras más emblemáticas durante años y del que decidió despedirse en su rol de panelista para enfocarse de lleno en nuevos desafíos profesionales. La salida se da en un contexto de cambios y crecimiento personal, con su presente al frente de SQP, y marcó el cierre de una etapa central en su recorrido televisivo, construida a base de constancia, protagonismo y una fuerte impronta personal dentro del ciclo que conduce Ángel de Brito.
Desde el inicio del programa, la producción le preparó una sorpresa que anticipó el clima de la noche. Al ingresar al estudio, Yanina se encontró con su familia y amigos ubicados en la tribuna de LAM, una postal que la conmovió de inmediato y que terminó de sellar una despedida atravesada por el afecto y los recuerdos.
Visiblemente emocionada, tomó la palabra y dejó en claro el lugar que el programa ocupa en su vida: "Estoy emocionada. LAM es mi vida. Esto para mí no es un trabajo, yo acá lo di todo. Con vos crecí, aprendí, involucré a mi familia, laburé como una bestia".
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Aún con lágrimas en los ojos, remarcó que nunca transitó el ciclo como una obligación laboral, sino como un espacio propio en el que encontró felicidad y contención. "Acá soy feliz y se trabaja bien", afirmó, antes de dedicarle un reconocimiento especial a Ángel de Brito. "Vos sos muy generoso, porque yo soy insoportable y hablo un montón, y vos me dejaste ser", expresó, destacando la libertad que tuvo para desarrollarse durante todos estos años.
Los afectos de Yanina: mensajes de sus hijos, esposo y hermana que la emocionaron hasta las lágrimas
En la tribuna estaban sus hijos, Lola y Diego, y su esposo, Diego Latorre, además de su hermana, Maite, quienes también le dedicaron palabras que profundizaron la emoción del momento. Lola fue la primera en hablar y eligió un mensaje de acompañamiento y aliento: "Te amo y te voy a acompañar siempre en todos tus proyectos. Cuando se cierra algo, se abren un montón de otras cosas. No te preocupes. Sé que te angustia y estás triste, pero es lindo también ver todo tu recorrido. Te felicito y me pone muy contenta por vos".
Su marido resaltó el costado profesional y vocacional de Yanina, con una mirada íntima sobre su trabajo cotidiano. "La veo conmovida. La admiro porque veo cómo se informa, como indaga y habla, y pienso que ojalá cada uno de nosotros le dedicaremos el 20% del tiempo que le dedica ella", señaló.
Además, subrayó una cualidad que considera diferencial: "El periodismo es una vocación y ella consiguió algo que está al alcance de muy pocos: no solamente busca la fuente, sino que la fuente la busca a ella". Entre risas, recordó los días del Wandagate y la dieta a base de latas de atún que atravesaron por la dedicación plena de Yanina al tema.
El cierre familiar continuó con palabras breves pero contundentes. "La amo y que sea feliz", dijo su hijo, aclarando que no se siente parte del mundo de los medios. Su hermana Maite también estuvo presente y sintetizó el orgullo compartido: "Mi hermana es muy buena persona y la admiro muchísimo. Llegó a un lugar increíble, con muchísimo esfuerzo, y la admiro y amo con toda mi alma".
Así, Yanina Latorre se despidió de LAM rodeada de afectos y reconocimiento, dejando atrás una etapa clave de su carrera y abriendo el camino a una nueva, con la misma intensidad que la convirtió en una figura central del programa.