La casa de Gran Hermano está que arde. La batalla por la comida es una lucha que está cada vez más complicada, sobre todo durante las semanas en las que se pierde la prueba semanal y tienen poco presupuesto para las compras.
Frente a este panorama, el kiosco se convierte en una herramienta indispensable para conseguir aquello que les hace falta, pues desde la producción van evaluando necesidades antes de hacer la propuesta. El problema se presenta cuando entran en juego los cigarrillos. Los chicos tienen pocos y si no hay dinero para comprar en el supermercado, la única alternativa es obtenerlos del kiosco.
Los fumadores luchan cada semana por convencer al resto de que voten por sus puchos, algo que siempre genera discusión. Este lunes, la propuesta del kiosco fue muy tentadora: 25 atados de cigarrillos vs un asado con papas fritas, helados, licuados, empanadas, vino y otras cositas. La balanza, obviamente si inclinó para la segunda opción aunque toda la casa acordó hacer un pozo común con todos los puchos disponibles para luego repartirlos equitativamente.
Pero lo que durante el vivo de Gran Hermano fue una solución pacífica, en la madrugada derivó en una batalla campal en la que Luchi y Gaby se agarraron 'de los pelos' con la Tana. Las dos primeras hicieron un 'canje de puchos' entregando una caja a la Tana, quien a su vez les dio otra. ¿El problema? Una estaba completa y la otra, empezada.
Una jugada desleal que terminó en una guerra durísima. Bati intentó mediar, diciendo que entre todos habían acordado repartir todos los que hubiera pero la Tana insistió en que ella sólo convidaría a quien fuera a pedirlos. Al final la chica de La Matanza se negó y terminó reprochándole a Sandra su falta de apoyo.