Sonó el teléfono rojo en Gran Hermano, y quien atendió fue Juan Pablo. Como si hubiese sigo un guiño del destino, llegó primero él justo esta vez, que el beneficio no fue propio, sino para terceros.
De inmediato, desde el estudio, tanto Santiago del Moro y el resto de los panelistas comenzaron a reírse. ¿El motivo? su bondad no lo iba a llevar a hacer maldades. Sucede que lo que ganó fue una noche romántica para dos personas.
Ante de eso, del Moro explicó las reglas: “Deberá elegir a dos integrantes de la casa, puede ser jugador o familiar, visita, para compartir una cena romántica, con una película, Notting Hill, noche romántica, camita doble y toda la privacidad”.
“Pueden ser una pareja, dos amigos íntimos, dos enemigos, dos personas que vos quieras ver juntas. Podes premiar o castigar con esto”, remarcó el conductor, y Juan Pablo eligió a Gabriela y su hermano, que vino de Brasil para poder verla.
Tras toda la explicación, Juan Pablo soltó: “Santi, ya sabés cómo juego yo, mi criterio. Hace un año que no se ven Gabriela y el hermano, y me gustaría que estén tranquilos. Yo juego así, que compartan un lindo momento”.