Guillermo Francella está a full. Por la noche fue a ver Rocky, la obra que protagoniza Nico Vázquez, pero además pasó por "Solo una vuelta más". En el ciclo que conduce Diego Sehinkman por la pantalla de TN, regaló una entrevista íntima, cargada de recuerdos, emociones y reflexiones. A lo largo de la charla, el actor hizo un repaso por su carrera, habló de su familia y se emocionó profundamente al ver una foto suya de cuando era chico.
El momento más conmovedor de la noche llegó cuando Sehinkman le mostró una imagen de su niñez y le propuso un juego: imaginar qué consejo le daría hoy a ese niño. Lo que parecía una pregunta simple, activó en Francella un caudal de emociones que no dudó en compartir con total sinceridad.
“Alguien me dijo en esta etapa puntual de mi vida que tengo que volver a recuperar a ese Guille”, arrancó diciendo, visiblemente movilizado. Y continuó: “Quiero volver a ese momento, cuando era un fresco hermoso, un atorrante divino; amigo de los amigos, pero tenía una frescura natural. Hoy estoy con el freno de mano por la permanente mirada externa que me hace muchas veces no poder ser quien soy. En la privacidad sí lo soy, pero hay muchas cosas que me olvidé de ese Guille”.
El actor, siempre reservado con su intimidad, abrió su corazón en televisión y dejó ver una faceta vulnerable que pocas veces se le conoce. Francella habló de cómo la exposición pública puede modificar comportamientos, incluso en alguien tan querido y consolidado como él. "Este era un Guille chiquito. fui este Guille hasta los 26, 27 años que empezaron a llamarme y empecé a trabajar. Este no tenía freno de mano, era todo sentimiento como yo, buena persona, buen chico, todavía no tenía una vocación... Le diría que nunca deje de ser tenaz y constante con el objetivo que se trazó. Yo amé a ese Guille y lo recuerdo"
Otro momento de fuerte carga emocional fue cuando recordó a sus padres. Con una mezcla de nostalgia y cariño, el actor compartió cómo lo acompañaron en sus primeros pasos artísticos: “A mi madre la pude tener casi hasta los 100, pero mi padre se me murió en el 81, a los 60, cuando era muy jovencito yo, 26 años”, contó. Lejos de relatarlo con tristeza, Francella eligió revivir ese tiempo con el humor que lo caracteriza: “Yo les decía que lo único que me gustaba era el teatro, actuar, y ellos me decían: ‘bueno, hacelo, pero buscate algún laburo para comer’, pero siempre con humor”.
Y como no podía faltar en una charla con él, recordó una anécdota desopilante de esos años: “Yo dormía hasta tarde y él me llamaba y me decía: ‘Despacito que está Alcón durmiendo’, por Alfredo Alcón, que era nuestro emblema. ‘Alcón, está la comida’”, relató.
La visita de Francella al programa fue, sin dudas, mucho más que una entrevista. Fue un retrato profundo y entrañable de uno de los actores más queridos del país, que se animó a mostrarse tal cual es: un hombre que sigue buscando a ese chico lleno de frescura que alguna vez fue.