"Yo con mi papá jamás me tomé una cerveza. Es que de chico ya lo veía tomar y me traumatizaba. Lo veía 'escabiar' y a los ocho años yo ya tenía gastritis. Sufría un montón cuando mi papá tomaba", así sin caretas y con sinceridad Ezequiel “El Polaco” Cwirkaluk recordó su dura infancia por la dependencia con el alcohol de su papá.
En el programa "Con todo respeto" que conduce Andrea Rincón, el Polaco dejó la habitual alegría que lo caracteriza para ponerse serio y contar dolorosos recuerdos de su infancia. “Mi papá se levantaba a las 4.30 de la mañana y tomaba ginebra. Yo me levantaba para ir al colegio con ese bajón”. Ante la situación de su papá, el cantante asumió el rol de padre con sus dos hermanos menores "ellos saben que estoy. Me sale del corazón. Es que estábamos tan solos cuando éramos chicos que nos unimos mucho, nos hicimos un equipo".
Con respecto a su papá, el cantante asegura que "Creo que hice lo que pude. No me hago la cabeza de cómo me comporté con él. Traté de darle todo como mi hijo y como hijo mayor me banqué todo y más. Pasé cosas, que por suerte me cuidó Dios, a la noche me metía en la villa para ir a buscarlo a los bares donde él estaba hecho pe.... Situaciones que ningún chico de ocho, nueve años vive".
Con una sinceridad conmovedora contó que su papá nadie lo quería en su casa. "Mi mamá se iba y lo dejaba solo. Recuerdo una Navidad que le dije a mi mamá 'no voy a dejar solo a mi viejo' y me quedé con él. Pero él llegó 12.30 comió una empanada fría y mientras todos festejaban, yo estaba solo y después tapándolo porque vino alcoholizado. Yo sufría un montón y le decía a Dios que hasta cuándo iba a sufrir esa vida". Para finalizar reconoció que no tuvo infancia. "Hay una parte de mi vida que me la sacaron. Es triste, pero es lo que me tocó y me la banqué igual" .
Hoy, El Polaco reconoce que no tuvo una infancia convencional, pero también que se la bancó. Lo que vivió lo convirtió en alguien capaz de cuidar, de proteger y de amar con intensidad. Y, sobre todo, en alguien que entiende que la vida puede doler, pero también que cada desafío puede transformarse en fuerza y en ejemplo para quienes lo rodean.